Ser mirado de un
modo distinto implica para el niño verse
respetado en su propia individualidad y
reconocido en su propio deseo. Los mellizos,
sean idénticos o no, son personas
diferentes. Una labor esencial en el devenir
de la crianza es ayudar a que estas
diferencias se mantengan, contribuyendo a su
definición. Algunas actitudes permiten
materializar la individualidad: vestirlos de
distinto modo, no llevarles de paseo siempre
juntos, comprarles objetos distintos,
programarles actividades extraescolares en
las que no coincidan, etc
EVITAR EL EXHIBICIONISMO
Sin embargo, a los adultos les encanta, les
resulta simpático peinarlos y vestirlos de
igual manera. Pero esto puede ser negativo
para el desarrollo de sus aptitudes, porque
dificulta la libre expresión de un modo de
ser espontáneo y les coloca en una situación
artificial y exhibicionista que despierta
las miradas complacientes de todo el mundo.