Para delimitar aún más el campo del que
estamos hablando, podríamos referirnos a
aquellos alumnos que hayan acabado el curso
con más de dos asignaturas pendientes, que
es cuando en principio repetirán curso, lo
que evidentemente sería una medida del
fracaso escolar, aunque en niveles prácticos
y hasta la ley de calidad, debido a la
coordinación entre los padres y los
profesores, a veces se iba pasando a los
niños de curso, y así se aplazaban los
conceptos de fracaso escolar hasta la
finalización de cada ciclo de primaria o
secundaria que no pudieran superar,
situación que en la actualidad, se ha
reformado.
Muchas son las causas que pueden originar un
fracaso escolar. Las más reseñables son los
trastornos de aprendizaje y los trastornos
emocionales.
¿Qué podemos hacer ante el
fracaso?
Parece claro que en el caso de un fracaso
escolar primario y habitual, se deberá
realizar una exhaustiva exploración médica y
psicológica del niño, que descarte algún
tipo de trastorno específico, o la
existencia de un problema lectoescritor,
déficit de atención, bajo nivel intelectual,
etc, para poder tomar las medidas oportunas,
estableciendo un diagnóstico precoz que es
fundamental en muchos casos.
Durante toda esta etapa no es difícil
encontrar problemas de ansiedad,
depresiones, miedos y complejos,
consecuencia lógica de la etapa evolutiva
que presentan y que serán más acusados,
cuanto más desinformación tengan sobre esta
etapa, padres y educadores.
Se debe analizar si las circunstancias
familiares, atraviesan una etapa especial
que puede haber afectado al chico, o son
demasiado exigentes o perfeccionistas, o
bien si existe un ambiente malo para el
estudio. Hacer por tanto un claro autoexamen
de nuestra situación y actitud con respecto
al alumno.
También debe averiguarse si ha existido por
parte de algún miembro de la comunidad
educativa críticas o humillaciones, por
parte de algún docente y de los propios
compañeros, que hayan minado el interés del
alumno.
Por otra parte, todos sabemos que la
socialización es importante. No es raro, que
un chico suspenda el curso cuando cambia de
centro, o cuando tiene problemas de relación
con los demás, si carece por tanto de
habilidades sociales. Habría que analizar
también este contexto.
Una vez hallada la causa debe ponerse el
remedio, con la ayuda del psicólogo en el
caso de problemas personales o emocionales o
de socialización (depresiones, crisis de
angustia, ansiedad, introversión exagerada,
timidez, drogadicción) que nos orientará
hacia el tratamiento adecuado; o bien
reconduciendo las conductas familiares
equivocadas, reconociendo los propios
errores, si hemos sido capaces de
detectarlos o con la terapia psicológica
adecuada.
En el caso de que la causa esté en la
comunidad educativa, abordando
inmediatamente el problema para tratar de
solventarlo y si es necesario realizar un
cambio de centro.
Pautas para evbitar el fracaso
escolar
Existen unos puntos importantes que reseñar:
-
Demuéstrale a tu hijo que le quieres no
por sus éxitos sino por él mismo.
-
Permítele que tome decisiones y le dale
responsabilidades acordes con su edad.
-
Jamás le compares desfavorablemente con
sus hermanos o amigos.
-
Jamás le hagas sentirse inútil o
culpable, anímale a confiar en sí mismo
y a valorarse.
-
Enséñale que no hay que desanimarse ante
los primeros fracasos, que hay que ser
tenaz y buscar alternativas, practicar
para superarse.
-
Fomenta la lectura desde pequeño,
contando cuentos, haciendo que los
cuente él, animándole cuando lea algo.
Enséñale palabras nuevas y haz como un
juego, que enriquezca su vocabulario,
háblale mucho y con propiedad.
-
Esta atento con sus éxitos, por mínimos
que sean, esto le ayudará a ir
superándose y a sentirse seguro.
-
Enriquece su ocio. Que no vea sólo la
televisión cuando es pequeño. Enséñale
programas adecuados, llévale a museos,
cuéntale historias, haz que tenga
contacto con la naturaleza…
En fin, fomenta que tu hijo se quiera a sí
mismo, se acepte, esté seguro y sobre todo
que sea feliz.