|
|
|
|
|
Es el momento de la
vuelta al colegio. En algunos hogares se trata
de la primera vez que un hijo va a la escuela.
Además del esfuerzo económico que supone, hay
otros factores que no dejan de ser inquietantes.
|
|
|
|
 |
Para los adultos
es motivo de alegría por la inclusión del
hijo en la vida social, pero también supone
cierta tristeza porque se separa de ellos.
Para los hijos también es motivo de
felicidad, porque ganan en conocimientos y
amigos. Pero también sienten inquietud
porque abandonan un lugar más infantil,
donde todo es más conocido y familiar.
SIN AMENAZAS
Según cómo los padres hayan vivido sus
propias separaciones del entorno familiar,
transmitirán esa experiencia a sus hijos. Si
lo que se privilegia es lo negativo de ese
proceso, es difícil que los cambios puedan
ser vividos con cierta tranquilidad por los
niños. Cuántas veces los adultos anuncian el
ingreso en la escuela como si se tratara del
fin de la buena vida: '¡Pórtate bien o te
castigarán!'; 'Ahí vas a ver lo que es
bueno'... Convertir la escuela en una
amenaza marca la forma que asumirá su
primera socialización y su futuro escolar.
Si atendemos a estos ejemplos, no nos
extrañará ver a niños que lloran o a los que
hay que arrastrar por la calle, porque no
quieren entrar al colegio.
Hay otras maneras de acercarse, hay niños
que esperan ese acontecimiento con
impaciencia y alegría. Los que van por
primera vez, necesitan que los padres les
anticipen con palabras lo que van a
encontrar, ése recuerdo les servirá de
compañía, ya que les resulta difícil pasar
tantas horas alejados de los padres.
Es importante considerar que, cuando son
pequeños, les es muy difícil contar lo que
les pasó en el colegio aquel día. Sólo
pueden hablar de lo que está pasando en ese
momento. Es inútil enfadarse porque no sepan
contarlo.
|
Aprender
a dar lecciones
-
ÉPOCA DE CAMBIO
En el caso de aquellos niños que
vuelven al cole tras las
vacaciones, aunque no sientan el
miedo de la primera vez, pueden
estar inquietos por diversas
razones. Si cambian de colegio,
tendrán que hacerse con un nuevo
ambiente, compañeros y
profesores. Pero sin llegar a
ese extremo, el simple hecho de
pasar a un curso superior supone
cambios que les intranquiliza,
aunque luego aporte experiencias
enriquecedoras.
-
NUNCA BAJO
PRESIÓN
Ciertos padres viven con
inquietud el curso escolar que
se avecina porque la experiencia
del año anterior no fue buena.
Forzar al niño o ejercer el
chantaje de la recompensa o el
castigo puede quitarle el gusto
por la tarea o lo puede
convertir en un ser obsesionado
por la escolaridad.
|
|
|
|
|
VER MÁS SOBRE NIÑOS Y
ADOLESCENTES
>> |
|
|
|
|
|