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1.
Empapar la esponja de agua jabonosa y
pasarla con cuidado por el cordón, con
movimientos de arriba abajo (desde la
pinza hacia la tripita). |
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2.
No sólo hay que enjabonar el cordón,
sino también toda la zona circundante.
Con una mano sujetamos la pinza para
facilitar la limpieza.
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3.
Tomar una gasa estéril, sumergirla en el
agua y, a continuación, enjuagar con
ella la zona enjabonada. De nuevo, hay
que sostener la pinza con una mano para
maniobrar mejor. |
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4.
Con otra gasa limpia y seca, dar
toquecitos en toda el área humedecida
(ha de quedar bien seca). No aplicar
ningún producto: ni polvos, ni pomadas,
ni antisépticos. |
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5.
Conviene dejar al bebé un rato con
la tripa al aire, para que no quede
ni rastro de humedad. El último paso
es poner el pañal (no importa si el
ombligo queda cubierto). |
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