Algo más
adelantadas que los hombres, las niñas
inician la maduración sexual alrededor de
los once años.
Los primeros cambios físicos en nuestra hija
irán precedidos por otros, psíquicos y
sociales, que también tienen su origen en
las alteraciones hormonales.
Se sentirá más nerviosa, más sentimental, un
tanto melancólica y bastante irritable,
comenzará a ensimismarse, ya no le gustarán
tanto los juegos de antes, preferirá
perderse en ensoñaciones...
El punto de arranque de todas estas
transformaciones es, al igual que en los
niños, la glándula hipófisis. Cuando el
organismo de la niña haya alcanzado un
determinado punto de madurez, esta glándula
enviará hormonas a las suprarrenales, y
también a los ovarios.
La presencia de estas pequeñas células en
los puntos estratégicos del organismo
provocará cambios extraordinarios. Conviene,
por lo tanto, que esté advertida y
preparada, si no queremos que sufra un
choque que dificulte su madurez afectiva.
Llegada la edad, un día cualquiera, sentirá
malestar y algunos dolores en la región
genital, se dará cuenta de que ha sangrado
por la vagina y que ha manchado su ropa
interior. Si la hemos preparado para esta
sorpresa, entenderá que es algo normal, que
empieza a ser mujer y que la naturaleza la
prepara para que un día pueda ser madre.
PRIMEROS CAMBIOS
El aumento del tamaño del pecho con
elevación de los pezones, y la aparición de
vello en el pubis y axilas son las primeras
señales de que nuestra hija se aproxima a su
madurez sexual.
El desarrollo de los pechos continuará
durante aproximadamente los siguientes
cuatro anos, mientras que la progresión del
vello púbico seguirá unos dos años y medio,
aunque estos períodos pueden variar de una
niña a otra.
El desarrollo de los pechos se produce en
ocasiones de modo asimétrico y puede
causarle preocupación, pero lo habitual es
que ?si no hay fibromas o quistes? se
alcance la simetría cuando concluya la
madurez.
Aproximadamente un año después, las niñas
experimentan el estirón típico que precede
al inicio de la menstruación o menarquia.
Durante este período el cuerpo de la niña
redistribuye la grasa, que comienza a
acumularse en los muslos, caderas y nalgas.
Las caderas, además, pasan a adquirir una
configuración más adecuada a la procreación.
MENSTRUACIÓN: EXPLICACIÓN APROPIADA
La primera menstruación aparece usualmente
unos seis meses antes del estirón, cuando el
desarrollo mamario prácticamente ha
alcanzado su grado máximo.
Durante el primer año, las menstruaciones
suelen ser irregulares y tanto el intervalo
entre los períodos como la duración de éstas
depende del sistema endocrino, de la
hipófisis y los ovarios.
Aunque antiguamente se daba a las niñas un
buen número de medidas de precaución durante
los días de la menstruación, como evitar los
baños de tina o hacer deporte, la ciencia
médica ha desmitificado ya casi todo esto.
Actualmente, aunque se recomienda evitar los
cambios bruscos de temperatura durante el
primer día del ciclo, las demás advertencias
están casi olvidadas.
Se ha demostrado, incluso, que el deporte
puede ser un medio natural y eficacísimo
para calmar los dolores abdominales. Otro
recurso habitual y efectivo es la aplicación
de calor local ?con manta eléctrica o bolsa
de agua? en la zona afectada.
Además, debemos explicarle todas esas
transformaciones, recurriendo siempre a la
verdad y evitando tanto el angelismo como el
biologismo, pues ella debe entenderlo como
un proceso natural.
Si no tomamos la precaución de hablar antes
con ella, probablemente reciba toda esta
información en el colegio, deformada por sus
compañeras que nombrarán palabras como
"hemorragias", "infecciones", u otras, que
la complicarán.
Lo más común es que sea la madre la que se
encargue de hablar con ella. Pero, ojo, no
existe nada más enternecedor para una mujer
adulta que recordar el día en que su padre
se dio por enterado del proceso que ella
vivía a los once años, y la sentó sobre sus
rodillas para hablarle de la maravilla de
crecer y transformarse en una mujer que
algún día se enamorará y formará su propio
hogar. Por esta razón, si bien la mamá es la
primera en lograr intimidad con la hija para
hablar "temas de mujeres", es el papá quién
le dará el refuerzo afectivo que más
necesita.
Hay asuntos de tipo práctico que la mamá
puede explicar muy bien, como las normas de
higiene que a partir de ahora debe
practicar. Pero el papá podrá describir bien
los nervios que le aparecen a las mujeres en
los días previos a la menstruación, el
sentimentalismo, la melancolía y la
irritabilidad.
Sabiendo lo que va a ocurrir, nuestra hija
aprenderá con mayor facilidad a dominarse, y
la estaremos ayudando a formar un carácter
equilibrado.
GINECÓLOGO, ¿CUÁNDO?
Lo normal es que la adolescente no necesite
ir al ginecólogo, pero si su regularización
se retrasa más de dos o tres años, o si los
ciclos son excesivamente dolorosos, sí sería
aconsejable acudir al especialista.
En estos casos, es normal que la joven e,
incluso, su madre, se resistan a ello. Sin
embargo, deben saber que para estas
consultas no se requiere ninguna
exploración. Salvo situaciones
excepcionales, el médico tan sólo requerirá
unas explicaciones por nuestra parte, palpar
la zona por fuera y, si acaso, realizará una
ecografía.
Existen actitudes que ayudarán tanto a
nuestra hija como a nosotros mismos a
adaptarnos a la nueva situación: un mayor
grado de respeto a sus propios criterios,
sustituir los consejos maternos por
conversaciones igualmente serias pero en las
cuales se la escucha con mayor atención,
hacerle sentir que puede hablar de lo que la
inquieta con personas de la más absoluta
confianza...
Lo importante no es que le demos todo
masticado, sino proporcionarle pautas que le
ayuden a determinar sus propias posturas
ante los nuevos retos que se le plantearán
en breve.
EL DOLOR MENSTRUAL
Los primeros ciclos suelen ser anovulatorios,
es decir, no se libera ningún óvulo del
ovario. Son períodos irregulares con
sangrado abundante y prolongado, pero sin
dolor menstrual.
La dismenorrea es el dolor abdominal de tipo
cólico que aparece en los dos o tres
primeros días del flujo menstrual. Se debe a
las contracciones del músculo del útero,
provocadas por las alteraciones hormonales
que ocurren.
Estas anomalías no requieren ningún
tratamiento, pues corresponden a un período
fisiológico de acomodación orgánica, de
duración muy variable que, aunque resulte
largo, no reviste ninguna gravedad.
CONVERSANDO EN LA INTIMIDAD
La información sobre los cambios que se
aproximan debe ser personal, y desarrollarse
en un marco de intimidad, sin hermanos
chicos dando vueltas alrededor o amigas de
la mamá opinando al lado.
- Si creemos que su primera menstruación
está cerca, y nuestra hija va a pasar unos
días fuera de casa, conviene que le
recordemos lo que puede ocurrir, cómo actuar
y dónde localizarnos porque ella, sin duda,
querrá llamarnos para contar su noticia.
- Nuestra hija debe conocer los cambios que
se avecinan a tiempo. Cuando percibamos que
comienza a desarrollarse el pecho, es señal
de que debemos atacar sin falta el asunto.
- Las niñas experimentan estos cambios con
gran emotividad y sensibilidad, Es muy
importante, por lo tanto, no ceñirnos a una
explicación biológica, y añadir la dimensión
humana, que es la que más les inquieta.
- Probablemente, durante las primeras
menstruaciones, nuestra hija prefiera no
contar nada a sus hermanos. Debemos tener un
gran respeto por su intimidad, permitiendo
que compre sus toallas higiénicas en
privado, que las guarde en su closet y
dejándola que cierre la puerta del baño sin
que nadie la interrumpa.
- Un frecuente motivo de preocupación entre
las adolescentes es el primer sostén: cuándo
empezar a usarlo y cómo debe ser este, ya
que los convencionales les quedan grandes y,
además, se notan mucho. Sin embargo, es muy
importante que los pechos estén sujetos
desde el principio, para evitar que se
deformen por su propio peso. Para este
período inicial, los más adecuados son los
que se parecen a media camiseta ceñida, de
lycra o algodón.