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La perforación y el
tatuaje corporales se están extendiendo
progresivamente entre los adolescentes españoles
de ambos sexos, con especial rapidez en la
década actual, debido a su difusión entre
cantantes y miembros de grupos musicales,
modelos, actores, deportistas, etc.; así como en
los medios de comunicación, tanto en la
publicidad como en las series televisivas.
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La moda de la
perforación, conocida por el término inglés
piercing, no está, sin embargo, exenta de
complicaciones y riesgos potencialmente muy
peligrosos que debemos conocer.
La perforación o anillado corporal suele
aplicarse en zonas descubiertas (pabellones
auriculares, alas de la nariz, cola de las
cejas, labio inferior) y en el ombligo,
siendo infrecuentes otras localizaciones,
por ejemplo la lengua. Dentro del pabellón
auricular conviene distinguir la perforación
de los tejidos blandos (especialmente el
lóbulo) de la que afecta al tejido
cartilaginoso. Las complicaciones derivadas
de la perforación pueden obedecer al empleo
de técnicas incorrectas o sin una rigurosa
asepsia, a la elección de una zona
inapropiada o por la que discurren nervios o
vasos sanguíneos, al uso de materiales
inadecuados tanto por sus características
físicas, como por su composición metálica, o
a la falta de cuidados de la zona perforada,
entre otras.
Lo más aconsejable es que se realice la
perforación fuera de los meses de verano, en
condiciones de asepsia, con material de un
sólo uso, que se evite afectar al cartílago
y se preste un especial cuidado de la zona
durante el mes posterior a la perforación,
acudiendo a la consulta ante la aparición de
signos o síntomas sugerentes de infección o
complicación. Podemos considerar la
perforación corporal como una práctica que
ha de ser objeto de adecuadas medidas de
salud pública y de regulaciones legales
destinadas a conseguir que estas técnicas se
apliquen en locales preparados a tal fin,
empleando instrumental, material y métodos
estériles en condiciones de asepsia, por
personal entrenado que deberá proporcionar
una información por escrito y detallada de
los cuidados que deben observar los clientes
y de la indicación de acudir al pediatra en
caso de aparecer cualquier efecto nocivo. En
Estados Unidos (Oregón, Texas, California,
Maryland...) ya existen normas legales al
respecto, llegando a requerir consentimiento
paterno cuando la perforación se le realiza
a un menor. En España no existe una
regulación específica y cualquier aficionado
puede dedicarse a perforar y anillar
personas, incluso en la misma calle, con el
peligro que ello conlleva. Debemos estar
alerta.
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