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MI HIJO NO
QUIERE COMER, QUÉ HAGO? |
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Se come por necesidad, no por
obligación.
El hambre, que es la
normal demanda del alimento, es diferente al
apetito que es el normal deseo de satisfacer el
gusto. La conducta alimenticia necesita una guía
y nadie mejor que la madre para valorar este
hecho de gran importancia en el crecimiento
físico y emocional del hijo.
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Ante el problema señalado existen varios
manejos:
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La hora de la comida debe ser agradable
y necesaria para el niño.. Evitar que se
condicione al castigo si no concluye el
plato
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Ayude al niño ante la percepción de la
comida. Sírvale en el plato más grande
la misma cantidad de comida a modo que
perciba poca comida dentro de su plato.
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Puede motivarle el poner la mesa, dejar
que él mismo se sirva, y que decida y
tenga autonomía sobre sus gustos
alimenticios.
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Siempre que puedas permítale que coma
con los padres para que se apropie de
los hábitos alimenticios de su familia,
asimilando la conducta y modelos de
ésta.
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Permitirle escoger su menú puede influir
en el éxito o fracaso de su
alimentación. El éxito no significaría
solamente que los alimentos ingresen al
niño, sino el desenvolvimiento natural y
saludable de la criatura al alimentarse.
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No permitirle complacencias y
exquisiteces. Eso sólo ubicaría a usted
y a su hijo dentro de otro problema. La
hora de la comida tiene un lugar, un
tiempo y un fin claro y necesario.
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No pretenda que el niño coma la misma
cantidad de alimento que usted. Deje
que él decida y coma la cantidad de
comida que necesita para satisfacer su
hambre y desarrollar de forma sana sus
gustos.
Si el problema se hace crónico y llega a
crear malestar emocional sin soluciones en
la familia, por favor consulte un
especialista.
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ADOLESCENTES
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