Por todo lo dicho, la
educación de mellizos, es muy trabajosa.
Es un duro reto para los padres mantener el
difícil equilibrio en ese esfuerzo de
respetar en cada hijo su condición de sujeto
único y singular, que es el requisito
indispensable para una buena estructuración
de sus identidades.
IDENTIDAD PERDIDA
Simbiosis
extensiva
Nacer en compañía favorece en ocasiones una
larga duración de la infancia más allá de lo
recomendable. A la vez, fortalece el
sentimiento de omnipotencia: ellos creen que
juntos lo conseguirán todo. Para un mellizo,
la simbiosis normal de los primeros tiempos
de la vida puede no darse exclusivamente con
la madre si no que, a veces, se hace
extensiva al otro mellizo, dificultando la
larga tarea de la individuación.
Dolorosa
separación
Separarse gradualmente de la madre es un
proceso difícil que, en estos casos, se
complica. Un gemelo puede convertirse para
el otro en ese doble que siempre está ahí,
acrecentando la idea de que nunca estará
solo. Aceptar que el hermano que nació al
mismo tiempo es otro distinto, del cual está
separado, resulta doloroso.