El
comportamiento de intimidar a otros puede
ser físico o verbal. Los varones tienden a
usar la intimidación física o las amenazas,
sin importarles el género de sus víctimas.
La intimidación de las niñas es con mayor
frecuencia verbal, usualmente siendo otra
niña el objetivo. Recientemente el intimidar
ha sido reportado en las salas de
conversación ("chat rooms") de las
computadoras y mediante la correspondencia
electrónica ("e-mail").
¿Qué sucede en los niños que son
intimidados?
Los niños que son intimidados experimentan
un sufrimiento real que puede interferir con
su desarrollo social y emocional, al igual
que con su rendimiento escolar. Algunas
víctimas de intimidación hasta han intentado
suicidarse antes de tener que continuar
tolerando tal persecución y castigo.
¿Qué sienten las personas que
intimidan a otras?
Los niños y adolescentes que intimidan, se
engrandecen y cobran fuerzas al controlar o
dominar a otros. Ellos muchas veces han sido
las víctimas de abuso físico o de
intimidación. Los intimidadores pueden
también estar deprimidos, llenos de ira y
afectados por eventos que suceden en la
escuela o en el hogar. Los niños que son el
blanco de los intimidadores también tienden
a caer bajo un perfil particular. Los
intimidadores a menudo escogen niños que son
pasivos, que se intimidan con facilidad o
que tienen pocos amigos. Las víctimas
también pueden ser más pequeños o menores a
quienes se les hace muy difícil defenderse a
sí mismos.
¿Qué hacer si sospecha que su hijo
esta siendo intimidado por alguna persona?
• Si usted sospecha que su hijo está
intimidando a otros, es importante que
busque ayuda para él o ella tan pronto como
le sea posible. Sin una intervención, la
intimidación puede llevar a serias
dificultades académicas, sociales,
emocionales y legales. Hable con el
pediatra, maestro, principal, consejero
escolar o médico de familia de su niño. Si
la intimidación continúa, una evaluación
comprensiva por un siquiatra de niños y
adolescentes u otro profesional de la salud
mental debe de ser planificada. La
evaluación puede ayudarlos a usted y a su
niño a entender cuál es la causa de la
intimidación y a desarrollar un plan para
ponerle fin al comportamiento destructivo.
• Si usted sospecha que su niño ha sido
víctima de intimidación, pídale a él o a
ella que le diga lo que está pasando. Usted
puede ayudar proveyéndole muchas
oportunidades para que hable con usted de
manera abierta y sincera.
• También es importante que se responda de
manera positiva y con aceptación. Hágale
saber a su hijo que no es su culpa y que él
o ella hizo lo correcto al decírselo a
usted. Otras sugerencias específicas
incluyen lo siguiente:
• Pregúntele a su niño lo que él o ella cree
que se debe de hacer. ¿Qué él ha tratado ya?
¿Qué le funcionó y qué no le funcionó?
• Busque ayuda de la maestra del niño o del
consejero de la escuela. La mayor parte de
la intimidación ocurre en las áreas de
juego, en las cafeterías, los baños, donde
no hay supervisión.
• No estimule a su niño para que se defienda
peleando. En vez de ello, sugiera que él o
ella trate de alejarse para evitar al
intimidador, o que busque la ayuda del
maestro, entrenador u otro adulto.
• Ayude a su niño a practicar a hacer valer
sus derechos. El simple acto de insistir que
el intimidador lo deje solo o quieto puede
tener un efecto sorpresivo. Explíquele a su
niño que la meta del intimidador es lograr
una respuesta.
• Ayude a su hijo a practicar qué decirle al
intimidador de manera que esté preparado
para la próxima vez.
• Estimule a su niño para que esté con sus
amigos cuando viaja hacia la escuela y de
regreso, durante los viajes para hacer
compras, o en otras salidas. Los
intimidadores tienden a no molestar al niño
que está en un grupo.
• Si su niño se torna retraído, deprimido o
si se resiste a asistir a la escuela, o si
usted se da cuenta de un deterioro en el
comportamiento escolar, puede necesitarse
una consulta o intervención adicional. Un
siquiatra de niños y adolescentes u otro
profesional de la salud mental puede ayudar
al niño, a la familia y a la escuela a
desarrollar una estrategia para tratar con
la intimidación. Busque a tiempo la ayuda
profesional para así evitar el riesgo de
consecuencias emocionales duraderas para su
niño.