También influye
de una manera determinista en esta decisión
el hecho de que cada vez las parejas se
formen o formalicen su situación a edades
más maduras, con lo que también se retrasa
la toma de decisiones en cuento a cuando
tener hijos y esto determina en muchas
ocasiones el número.
De esta manera no sorprenden las últimas
estadísticas presentadas que indican que el
45% de las parejas de los países
desarrollados, con EEUU a la cabeza, tienen
hijos únicos.
ROMPIENDO TOPICOS
Mucho se ha escrito sobre el problema que
encarnan los hijos únicos, ya que al tener
toda la atención y los cuidados de sus
padres y adultos de su entorno, corren el
peligro de volverse egoístas, inestables y
necesitados de protección durante toda su
vida.
Pero los estudios publicados no hacen más
que poner en duda que los hijos únicos
tengan mayores problemas que los hijos de
familias numerosas para integrarse en la
sociedad y desarrollar su vida con
normalidad.
En 1975, un estudio publicado por
Psichological Review reveló los hijos únicos
son más inteligentes que los nacidos en una
familia numerosa.
Los expertos ponen en manos de los padres la
responsabilidad de conseguir que los hijos
únicos desarrollen su potencial y
capacidades. Aseguran que la mejor de todas
las opciones es no protegerle en exceso, ya
que le haría temeroso de los demás.
Enseñarle a compartir y a relacionarse con
niños de su edad, que no con adultos, se
vislumbra igualmente como una estrategia
inteligente. De esta manera es aconsejable
que se integre en la guardería o en el
colegio lo antes posible, y animarle a jugar
con otros niños, incluso en casa, trayendo
invitados de vez en cuando con los que
compartir diversiones.
COMBATIR LA SOLEDAD
Se mire por donde se mire, es el mayor
obstáculo al que se enfrentan los hijos
únicos, la soledad. Los hermanos son en
muchas ocasiones una válvula de escape para
los pequeños. En ellos pueden depositar sus
temores, sus conflictos, juegos, y también
les permite compartir complicidad ajeno a
los mayores.
El hijo único pronto debe acostumbrarse a su
posición en un mundo de adultos, con su
lenguaje diferente, reglas, entre otras
cosas. Por eso, la relación con niños es
primordial para los hijos únicos.