¿Es
común el desorden del pánico en niños y
adolescente?
El desorden del pánico es un desorden común
y tratable. Los niños y adolescentes con el
desorden del pánico sufren períodos
inesperados y repetidos de intenso terror, o
incomodidad, acompañados de otros síntomas
tales como palpitaciones rápidas y falta de
aliento. Estos períodos se llaman "ataques
de pánico" y duran desde algunos minutos
hasta varias horas. Los ataques de pánico se
presentan sin dar aviso.
¿Cuales son los síntomas que presentan
estas personas?
Los síntomas de un ataque de pánico
incluyen:
• terror intenso (un presentimiento de que
algo terrible va a ocurrir)
• palpitaciones rápidas del corazón o
taquicardia
• mareos o vértigos
• falta de aliento o el sentirse sofocado
• temblores o sacudidas
• una sensación de irrealidad
• miedo de morir, de perder el control o de
volverse loco.
El desorden del pánico comienza
frecuentemente durante la adolescencia,
aunque puede comenzar durante la niñez y a
veces es común en las familias.
Si no se diagnostica y se trata, el desorden
del pánico y sus complicaciones pueden ser
devastadores. Los ataques de pánico pueden
interferir con las relaciones sociales, el
trabajo escolar y el desarrollo normal del
niño o del adolescente. Los niños y
adolescentes que padecen del desorden del
pánico pueden comenzar a sentirse ansiosos
la mayor parte del tiempo, aun cuando no
están teniendo un ataque de pánico. Algunos
comienzan a evitar situaciones que ellos
temen le puedan producir un ataque de
pánico, o situaciones donde puede que no
haya ayuda disponible. Por ejemplo, un niño
puede negarse a ir a la escuela o a
separarse de sus padres. En los casos más
severos, el niño o el adolescente puede
temer el salir de la casa. Este patrón de
evitar ciertos lugares o situaciones, se
llama "agorafobia". Algunos niños y
adolescentes con desorden del pánico pueden
desarrollar una depresión mayor y pueden
correr el riesgo de un comportamiento
suicida. Al tratar de reducir la ansiedad,
algunos adolescentes con desorden del pánico
usarán el alcohol o las drogas.
El desorden del pánico en los niños es muy
difícil de diagnosticar. Ello puede
ocasionar muchas visitas a médicos y muchas
pruebas médicas que son caras y
potencialmente dolorosas. Una vez ha sido
propiamente evaluado y diagnosticado, el
desorden del pánico usualmente responde bien
al tratamiento. Los niños y adolescentes que
presentan síntomas de ataques de pánico
deben de ser evaluados primero por su médico
de familia o pediatra. Si no se encuentra
una enfermedad o condición física que cause
los síntomas, se debe llevar al niño a un
siquiatra de niños y adolescentes para que
le haga una evaluación comprensiva.
¿Existe tratamiento para esta problema?
Hay varios tipos de tratamiento que son
eficaces. Hay medicamentos específicos que
pueden detener los ataques de pánico. La
psicoterapia puede también ayudar al niño y
a la familia a aprender formas de reducir el
estrés o los conflictos que pueden causar un
ataque de pánico. Con técnicas que se
enseñan en la "psicoterapia cognoscitiva del
comportamiento", el niño puede también
aprender nuevas formas de controlar la
ansiedad o los ataques del pánico cuando
estos ocurren. Muchos niños y adolescentes
con el desorden de pánico responden bien a
la combinación de medicamentos y
psicoterapia. Con tratamiento, se puede
poner término a los ataques de pánico. El
tratamiento oportuno puede prevenir
complicaciones del desorden de pánico, tales
como la agorafobia, la depresión y el abuso
de substancias.