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CÓMO
REACCIONAR ANTE EL GENIO DE MI HIJO? |
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Es bastante habitual
encontrarnos por la calle con la escena de un
pequeño que llora pataleando en el suelo,
mientras su madre, sofocada por la situación y
por la mirada de los otros, no sabe qué hacer.
Intenta razonar con él pero no lo consigue y su
llanto cada vez es más fuerte. |
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Se deduce que el
motivo de tal berrinche responde a alguna
negativa recibida, aunque a veces se trata
de una negativa suya a algún requerimiento
del adulto. Alrededor de los dos años son
frecuentes y casi esperables las reacciones
de este tipo, ya que forman parte del
proceso de maduración psíquica. En esta
etapa, los niños sufren repentinos cambios
de humor, se muestran negativos y resultan
muy difíciles de manejar.
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Recobrar la calma
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Se trata
de una etapa normal del desarrollo,
que se manifiesta en un
desequilibrio emocional. El pequeño
se debate entre el deseo de sentirse
seguro, protegido, y el anhelo de
independencia. Es un momento en el
que el niño está tratando de ser él
mismo y, aunque termine haciendo o
aceptando lo que le dicen sus
mayores, necesita oponerse para
afirmar su individualidad.
Pero esta autoafirmación no está
exenta de contradicciones y
tropiezos. Por un lado, quiere hacer
todo solo y al mismo tiempo nos
necesita con desesperación. Al
luchar por su independencia, también
siente que pone en peligro el amor
de los padres. De modo que no son
convenientes las amenazas de dejar
de quererlo, que lo único que
consiguen es aumentar su angustia.
Si mantenemos la calma, le
ayudaremos a recobrar la suya.
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Respuestas para crecer
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NECESIDAD DE
AUTONOMÍA.
Para los padres es difícil soportar
esta etapa del hijo, sobre todo
porque antes se mostraba solícito y
colaborador ante las demandas del
adulto, fundamentalmente las de la
madre. Pero a los dos años deja de
ser un bebé y para crecer debe decir
que 'no' para luego decir un 'sí'
que le hace sentir autónomo: 'No es
porque tú me lo pides, es porque yo
quiero hacerlo'.
LA RABIA COMO RESPUESTA.
Antes no había diferencia entre él y
los demás, pero ahora, con ayuda del
lenguaje y de sus adquisiciones
motoras, se siente una persona
distinta de sus padres. Aún no
conoce los riesgos ni las
consideraciones que tienen los
adultos sobre las cosas. Sufre la
prohibición y responde con rabia.
DOSIS DE PACIENCIA.
El período del 'no' es un momento
muy importante que hay que saber
respetar y no contrariar. Esto no
significa hacer lo que el niño
quiera, si no corresponde, sólo es
necesario calmarle con palabras que
lo tranquilicen y esperar a que se
le pase. |
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