Debido a que los
niños, hasta el momento, la relación con los
otros niños de su edad se basaba
exclusivamente en el contacto con primos, o
con niños del vecindario esporádicamente,
algunos padres piensan que este nuevo
comportamiento de sus hijos, es debido a la
mala influencia de otros chicos del colegio
o la guardería.
Pero la razón es bien distinta en la mayor
parte de los casos. El niño ha pasado de
tener apenas contacto con niños de su edad,
a mantener una relación social diaria. Y
como todo lo nuevo, tiene que aprender, en
este caso tiene que aprender a relacionarse.
El niño actúa de manera egocéntrica. Cree
que todo es suyo, y que por tanto puede
usarlo cuando quiera. Además a esta edad su
manera de manifestar sus emociones ha
cambiado, por que ahora dispone de más
medios para demostrar su ira o su
desacuerdo. Antes solo podía ponerse a
llorar o pedir ayuda a un adulto, pero ahora
es más independiente. Puede resolver un
problema ofreciendo resistencia a que le
quiten algo por ejemplo, y si no lo
consigue, se vengará de cierta manera
mordiendo o dando patadas. Claro que hay que
enseñarle que esas no son maneras de
relacionarse con los demás.
Diversos estudios ponen de manifiesto que
las madres que se hacen entender por sus
hijos, y les explican sobre los sentimientos
de los demás, les están ayudando a ser más
tolerantes con el resto de las personas.
Que exista una explicación a los mordiscos y
patadas, no significa que se deban tolerar.
Lo mejor es reprenderle cuando se le ve en
esta actitud, intentando explicarle que esta
manera de actuar no es correcta. Incluso se
debe insistir en que pida disculpas al niño
con el que se ha comportado de manera
incorrecta.