Una buena manera de
reducir tu ingesta de alimentos, es
beber dos vasos de agua antes de empezar
cualquier comida, pues al llenar el
estómago, reducimos nuestro apetito.
Te recuerdo que debes
beber al día, por lo menos dos litros de
agua, ya que ésta, además de ayudarte a
limpiar tu aparato digestivo te dará
sensación de saciedad.
Prepara el desayuno
con la cantidad justa que quieres comer,
si te sirves directamente de los envases
de galletas, tostadas, etc., seguro que
comerás más cantidad.
Sustituye la leche
entera, quesos grasos y derivados, por
leche desnatada y productos derivados de
ésta.
Puedes usar el
microondas, pues al no necesitar aceite
para cocinar, te ahorras unas cuantas
calorías.
Lo ideal sería, comer
tanto carnes como pescados a la plancha
o al vapor.
A la hora de servir
la comida, evita sacar la fuente a la
mesa, se come menos si sirves los platos
con la comida directamente.
Prepara la comida
justa, así evitarás el comer de más por
no dejar sobras, o por no tirarla.
Evita todo tipo de
salsas, mayonesas o aceites.
Limita el consumo de
sal, ésta abre el apetito y además te
hará retener líquidos.
Sustituye el pan del
día, por las tostadas integrales siempre
que puedas.
Come menos carne,
puedes sustituirla por carne de aves o
pescado, éstos tienen menos grasa.
No deberías ingerir
más de cuatro huevos a la semana.
Lo que sí puedes
hacer, es aumentar el consumo de
aquellos alimentos ricos en fibra como
los cereales y las legumbres, ya que
estos regulan el tránsito intestinal.
Come verdura a
diario, tanto cruda como cocida, pues
ésta contiene fibra, vitaminas, y además
es muy rica en agua, por lo que no
engorda, desintoxica y alimenta.
Es mejor que hagas
una cena ligera y te des el lujo de
hacer una pequeña merienda. Puedes tomar
una fruta o un yogur a media tarde.
Entre las frutas
evita el plátano, los higos y las uvas,
ya que todas ellas contienen mucho
azúcar.
No te vayas a la cama
con el estómago lleno, es mejor cenar
temprano.
Mastica lentamente y
trocea toda tu comida (carne, fruta,
verdura, etc.) cuanto más pequeña mejor,
de esta manera comerás mucho más
despacio, y como te dará la impresión de
haber comido más, comerás menos.
Ten siempre a mano
alimentos bajos en calorías, para
consumirlos únicamente durante los
ataques de ansiedad. Un buen truco es
tomar una cucharadita de gelatina
disuelta en agua, pues además de que
ésta no engorda, dilata es estómago y
por consiguiente nos quita el hambre.
Además la gelatina colabora en la salud
y belleza tanto de tus uñas como de tu
cabello.
Si estás deprimida,
angustiada o nerviosa, evita el impulso
de comer algo para pasar el mal rato, y
busca una alternativa, como salir a dar
una vuelta, conversar con una amiga, o
lo que se te ocurra, excepto comer.
Procura llevar una
vida activa, piensa que la vida
sedentaria y el sobrepeso, suelen ir de
la mano.
El aburrimiento es tu
peor enemigo, deberías elaborar una
lista de actividades para cuando éste te
sorprenda, ya sabes, todo vale menos
entrar en la cocina.
Limita todo lo
posible el consumo de alcohol, engorda.
Así mismo reduce al
mínimo, todos aquellos alimentos ricos
en azúcar, eso incluye refrescos,
chucherías, pasteles, helados, etc.
Elimina de tu dieta
también los embutidos y las grasas.
A la hora de hacer la
compra, compra únicamente lo que
necesites, así evitarás pequeñas
tentaciones.
Caminar, subir y
bajar escaleras, etc. es una buena
manera de quemar calorías con muy poco
esfuerzo.
Recuerda que cuanto
más ejercicio hagas, más grasas
quemarás. Por ejemplo: haciendo una hora
de bicicleta quemas 250 calorías.