Un truco fácil para ayudarse
a estimar estas porciones dentro de un plan
de alimentación, es comparando el tamaño del
alimento con otros objetos. Piense en lo
siguiente: ¿de qué manera se comprara su
mano con una taza de medir? Como es algo que
siempre está con usted donde quiera que
vaya, puede resultarle ser una gran ayuda y
guía que nunca faltará.
Para el adulto promedio, tomar un puñado de
algo entre su mano equivale a una media taza
y el tamaño de su puño cerrado equivale
perfectamente a una taza de medir. También
se pueden hacer comparaciones con otras
cosas con las que se identifique o se le
hagan familiares, como el tamaño de un juego
de naipes, el “mouse” de la computadora o
una libreta pequeña para apuntar teléfonos.
Cada una de estas opciones equivalen
aproximadamente unas tres onzas de proteínas
como la carne, pollo o pescado. Una onza de
queso puede compararse con un dado, o
igualmente con su “guía de porciones
personal”: el tamaño de un dedo como el
pulgar.
Una segunda manera que los estudios han
determinado de cómo se puede mejorar su
habilidad para estimar porciones de
alimentos es la práctica. Sirva en el plato
la típica porción que usted generalmente se
sirve y luego mídala. Luego mida una media
taza, una taza y dos tazas de alimento en
diferentes platos, recipientes, vasos y
observe cómo se ven y cuánto abarcan.
Después de algunos intentos, usted debería
ser capaz de estimar cuánta cantidad de
alimento tiene frente a usted la próxima
vez. Pronto usted obtendrá un hábito muy
sano de pensar y analizar cuánto desea
consumir para no excederse.