Las personas que
no desayunan o lo hacen mal (el típico café
bebido) tienen mayor índice de masa corporal
(IMC, que indica el peso en relación a la
altura) que las que, a igualdad de calorías
consumidas, incluyen más en la primera
comida del día.
Un buen desayuno evita los ataques de hambre
durante el día y mantiene los niveles de
alerta a lo largo de la mañana, lo que
mejora el rendimiento intelectual. Incluye
siempre proteínas magras (un yogur
descremado o un huevo pasado por agua o una
loncha de pavo...) e hidratos de carbono
ricos en fibra (en frutas y cereales
integrales).
Otra buena alternativa es tomar té, que
ayuda a quemar grasa y protege frente a
diversos cánceres.