Pero, ¿debemos
renunciar a esas exquisiteces? Los alimentos
ricos en proteínas, cuando se someten a
altas temperaturas, forman en su superficie
sustancias carcinógenas que se adhieren a la
comida a través de las llamaradas. Para
reducirlas:
Quita la grasa a
la carne y la piel a las aves antes de
asarlas.
Marina carnes y
pescados. Así, reducirás la cantidad de
sustancias carcinógenas.
No cocines mucho
los alimentos. Cuanto menos asados, menos
sustancias peligrosas tendrán.
Para evitar las
llamaradas, cubre la brasa con papel de
aluminio.
Rechaza los
alimentos carbonizados y ennegrecidos.
Acompaña estos
alimentos con una buena ensalada y fruta.