VERDURAS,
FRUTAS Y LEGUMBRES: lo mejor es que
sean frescas y de temporada, aunque también
puedes encontrar congeladas de muy buena
calidad.
PESCADOS Y
MARISCOS: tanto frescos como
congelados.
CARNES:
magras de vacuno, cerdo, caza, conejo, pavo,
pollo (sin piel).
HUEVOS.
EMBUTIDOS:
jamón serrano, pavo, jamón de york. . .
LATAS:
de sardinas, mejillones, almejas,
berberechos, navajas. . .
FRUTOS
SECOS: no abuses de ellos. Los
puedes incluir en tu dieta, pero tómalos en
pequeñas cantidades.
PAN
INTEGRAL: cuanto más negro, mejor.
También puedes tener pequeñas cantidades de
crackers, colines integrales, galletas maría
con cereales o clásicas (con poca grasa).
LÁCTEOS
DESCREMADOS: leche, yogures, queso
fresco. . .
ALIÑOS:
aceite de oliva virgen, especias de todo
tipo, vinagres aromáticos, hierbas. . .
INFUSIONES:
té y café.
MERMELADAS:
sólo las que tengan poco azúcar añadido.
También, miel.