Muchas mujeres
creen que de esta forma acabarán
adelgazando. Lo cierto es justo todo lo
contrario.
A la larga, acaban con mayor IMC que el que
tenían antes o bien corren el riesgo de
desarrollar trastornos de la alimentación.
La regla de oro es no dejar pasar nunca más
de cinco horas sin ingerir algo de alimento.