Lo que comemos
influye en la química del cerebro, explica.
Se sabe que los hidratos de carbono tienen
un efecto calmante y que las proteínas son
estimulantes. Si nos dormimos después de
comer, es por el plato de espaguetis. Al
mediodía mejor las proteínas y para la cena
los hidratos, ya que favorecen la
relajación.
Tampoco hay que olvidarse de tomar cinco
raciones de fruta y verdura al día para
evitar la oxidación de las neuronas. Y para
quienes tengan problemas de memoria, hay que
recordar que, después de los 40 años,
nuestra capacidad tiende a reducirse, salvo
si... caminamos: por cada kilómetro y medio
de marcha diaria, reducimos en un 13% el
riesgo de ver disminuida nuestra capacidad
intelectual. Finalmente, a media tarde,
viene muy bien tomar dos o tres ciruelas
pasas. Son ricas en hidratos de carbono y
nos permitirán memorizar durante la noche lo
que hemos aprendido a lo largo del día y
recordarlo al día siguiente, sin esfuerzo,
explica el doctor Bourre.