Es común que
cuando experimentamos en carne propia las
ventajas que tienen estos productos
congelados, su facilidad a la hora de
prepararlos, el poco tiempo que lleva
cocinarlos, y además su buen sabor, no
queramos volver a saber nada de los
alimentos que hay que cocinar durante más de
dos horas.
Sin embargo, los
nutricionistas expertos recomiendan que no
nos acostumbremos a este tipo de alimentos
ya que al bajar su nivel nutricional, se
vuelven menos saludables, y aunque creamos
que estamos obteniendo cierta cantidad de
vitaminas y calorías, tales valores no son
reales.
Para evitarnos
contratiempos y problemas de salud, y para
aprender a utilizar los alimentos
precongelados de la mejor manera hay
diversos consejos que debemos seguir. Así,
no pondremos en peligro nuestra nutrición ni
la de nuestra familia.
Primero que
nada, si bien la mayoría de la publicidad de
estos productos insiste en que no hay ningún
problema en conservar almacenados estos
productos por largos períodos, realmente
sólo se recomienda que se guarden durante
dos meses.
Después de estos
dos meses, es muy probable -según indican
los estudios- que el valor nutritivo de
estos alimentos cambie radicalmente, y de
hecho se reduzca considerablemente.
Por otra parte,
es importante tomar en cuenta que cuando
hablamos de carnes no hay que olvidar que
las grasosas se detrioran de forma más
acelerada que cualquier otro tipo de carne.
Entre las carnes grasosas podemos mencionar
los jamones, la carne de cerdo, los tocinos
y casi cualquier embutido. Tales clases
resisten menos tiempo, aunque se encuentren
congeladas.
ahora que ya
sabes manipular los alimentos precongelados,
entonces utilízalos pero con moderación,
para no poner en peligro la salud de tu
familia ni la tuya.
Al referirnos a
las carnes hay que decir que aparentemente
la carne de res es la más resistente, sin
embargo esto se cumple siempre y cuando la
temperatura del congelador no supere los
cero grados centígrados.
Hay alimentos
que simplemente no están hechos para ser
congelados, y que de hecho, resulta bastante
perjudicial comerlos si se han expuesto a
bajas temperaturas. Dentro de tales
alimentos podemos mencionar la lechuga, la
leche, los rábanos y los huevos. Las frutas
son otro grupo alimenticio que no se
recomienda congelar porque pierden frescura.