No te saltes el
desayuno (para animarte, te conviene saber
que las personas que desayunan están más
delgadas que las que no desayunan).
Toma fruta entre horas ( además de su
riqueza en vitaminas y antioxidantes, es
rica en fibra, por lo que libera lentamente
el azúcar que contiene).
Pon todas las condiciones para dormir bien:
acuéstate a la misma hora; no estés en la
cama dando vueltas (levántate y espera a que
vuelva el sueño); cómprate un buen colchón y
una buena almohada; procura que la
habitación esté fresca; apaga el móvil y no
tomes café por la tarde. También, aleja de
tu mente los temores infundados; para ello,
puedes preguntarte: '¿Corro algún peligro
real?' Las glándulas adrenales responden con
lógica a estas preguntas.
Aumenta el tiempo que dedicas a la actividad
física (caminar, bailar, nadar, montar en
bici...), aunque sea en 15 minutos diarios.
El ejercicio aumenta los niveles de
sustancias cerebrales que reducen las
hormonas del estrés, previenen la depresión
y ayudan a combatir el cansancio.
Si, a pesar de todo, sigues sintiéndote
desfallecida, consulta al médico. A veces,
el cansancio es consecuencia de anemias,
trastornos autoinmunes o problemas de
tiroides que necesitan tratamiento.