La ecuación
parece bastante fácil: si sustituyes el
azúcar (denso en calorias) por edulcorantes
artificiales (bajos calorías) perderás peso.
Las cosas no están tan claras. Nuevas
investigaciones revelan que la fructosa,
edulcorante presente en muchos refrescos y
zumos, puede inducir una respuesta hormonal
que promueve el aumento de peso.
Según los
expertos, las bebidas con fructosa podrían
tener bastante que ver en la actual epidemia
de obesidad. Estas conclusiones no se
aplican a los zumos naturales, porque
contienen fibra y otros nutrientes que
influyen en el modo en que el organismo
procesa la fructosa.