Todos los
años,con la llegada del bueno tiempo,
reaparece nuestra preocupación por la línea.
Los tratamientos de estética, deporte y
dieta son las herramientas de que disponemos
para recuperar la silueta.
Independientemente de los motivos del
sobrepeso, el problema reside en el
desequilibrio entre las calorías que consume
el cuerpo y las que se aportan con la
alimentación. Si ingerimos más energía de la
que necesitamos, se produce un balance
calórico positivo y engordamos.
El gasto energético de nuestro cuerpo se
debe fundamentalmente a cuatro factores:
-Mantener la temperatura corporal constante
-Digerir y metabolizar los alimentos
ingeridos
-La actividad física de cada uno (deporte,
tipo de trabajo...)
-El consumo energético de todas las células
de nuestro organismo
Para adelgazar sin desnutrirte debes reducir
el número de calorías, sin reducir el aporte
de nutrientes esenciales para tu organismo.
Esto te obliga a seleccionar con mucho
cuidado los alimentos.
El aporte energético lo proporcionan sobre
todo los carbohidratos y las grasas (las
proteínas también pueden aportar calorías,
pero su función principal es proporcionarle
al cuerpo aminoácidos, para la síntesis de
nuestras propias proteínas). Las vitaminas,
fosfolípidos, minerales, oligoelementos,
agua, colesterol, fibra dietética, etc.,
apenas aportan calorías.
Los alimentos como las frutas y verduras son
poco o muy poco calóricas, debido a :
-Su alto contenido en agua -Bajo porcentaje
en carbohidratos y grasas
La dieta hipocalórica es:
a) La más equilibrada porque quitando
la reducción de calorías, todos los demás
nutrientes esenciales se aportan
equilibradamente
b) La más llevadera porque se obtiene
una reducción de peso sin prisas pero sin
pausas. Es sumamente beneficioso para tu
salud y para tu dieta, que practiques
moderadamente algo de deporte.
No es una dieta que produzca efectos
inmediatos y espectaculares a muy corto
plazo, dado que con este tipo de métodos se
suele terminar en fracaso; no ayudan a
modificar los hábitos alimenticios por lo
que al terminar la dieta se recupera el peso
inicial.
Existen alimentos que casi sólo aportan
calorías y ningún contenido de todo lo
demás, como el alcohol y el azúcar (además
de todas las comidas elaboradas con un alto
contenido en azúcar: refrescos, helados...).
Si tienes sed nada mejor que el agua para
aplacarla.
Las frutas y verduras son la principal
fuente vitamínica y también aportan
minerales.Tienen un gran porcentaje de agua
(80-90%) y pocas calorías, con lo que ayudan
a mantener el volumen de la dieta y
favorecen la sensación de plenitud.El
contenido en grasa es muy bajo, no supera el
1%, excepto las aceitunas y el aguacate. Es
conveniente un alto consumo de frutas y
verduras crudas, hervidas, al vapor o al
horno.
Además de las grasas visibles (margarinas,
nata, aceites, mantequilla) existen
alimentos con un alto contenido en grasas,
como por ejemplo la bollería. Se usan mucho
para mejorar el sabor de los alimentos, por
eso recomendamos acostumbrarse al uso de
especias y plantas aromáticas en la cocina.
La sal no es recomendable porque favorece la
retención de líquidos y el sobrepeso, además
de aumentar en personas predispuestas la
tensión arterial. Evita los fritos y cocina
sin grasa al horno, a la plancha, al vapor.
Es importantísimo que no comprometas el
aporte diario de proteínas, indispensable
para tu cuerpo. Según la Organización
Mundial de la Salud para un adulto oscila
alrededor de 0.8gr/kg/día.
Elige alimentos proteicos con bajo contenido
en grasas tales como la leche, quesos
frescos, clara de huevo, pescado blanco,
cereales, legumbres y algunas carnes.
Acompaña la ingesta de proteína con una
buena guarnición vegetal.
Reducir el agua durante las dietas por creer
que engorda es totalmente erróneo y está
contraindicado porque el agua no aporta
calorías y facilita la eliminación renal y
la evacuación.
Por último queremos añadir que es altamente
aconsejable acudir a un especialista para
que nos aconseje, sobre todo en el caso de
embarazadas, niños, madres lactantes y
ancianos.
No cambies drásticamente tus hábitos
alimentarios sin haberlo consultado antes
con un médico. La salud es el bien más
preciado.