Sus componentes
fundamentales son los aminoácidos, pero
además se encuentran en su formación los
ácidos grasos, el azufre, y el fósforo en
forma de sulfatos y fosfatos. Su valor
nutritivo varía según el contenido de
aminoácidos.
Las funciones de
las proteínas son muchas entre las cuales
podemos destacar que construyen y reparan
los tejidos de todos los organismos
animales. Además constituyen el mayor núcleo
de la célula. También ejercen el papel de
catalizadores y activan ciertas reacciones
químicas mediante las cuales se aprovechan
los alimentos para el crecimiento o para la
obtención de energía.
Estas sustancias
resultan básicas en el proceso alimenticio,
pues gracias a ellas es que se forman los
anticuerpos que nos defienden de
enfermedades y problemas de salud, y se
mantiene el equilibrio de los líquidos en el
cuerpo.
Las mejores
fuentes de proteínas son las frutas, aunque
también se encuentran en vegetales, carnes y
lácteos. Esto ocurre porque las que se
encuentran en la carne contienen purinas que
cristalizan el ácido úrico y algunos
tóxicos.
Por su parte,
las proteínas de los cereales son
incompletas y las de los vegetales
contienen, al igual que la carne, purinas
que causan problemas de reuma y demás
enfermedades relacionadas con el ácido
úrico. De esto se deduce que las proteínas
de mejor calidad se encuentran en las
frutas.
De esta forma,
se debe dar preferencia a las proteínas de
las frutas, de las legumbres verdes y
frescas, y complementar el suministro de
proteínas con alimentos tales como las
papas, las batatas, las hortalizas en
general, y la leche.
Aunque muchos
recomiendan la eliminación de la carne por
completo, en realidad comerla con moderación
no es dañino e incluso colabora con la
obtención de proteínas. Es tu elección,
puedes ser vegetariana o no, pero lo más
importante es que aunque no lo seas comas
sanamente.