En estas etapas
de la vida de la mujer es necesario un
aporte de calcio extra para poder mantener
la calcificación de los huesos y luego no
padecer de osteoporosis. Esta enfermedad se
diagnostica cuando la disminución de la masa
ósea hace que el hueso se vuelva frágil y
exista un riesgo inminente de fracturas en
cualquier zona ósea. Para evitarlo, es
necesario mantener una dieta sana y hacer
ejercicio con regularidad.
Para saber cómo
debe ser una dieta con las proporciones de
calcio necesarias es conveniente conocer los
alimentos que son ricos en este elemento.
Así, diríamos que son ricos en calcio la
leche y sus derivados, las avellanas, las
legumbres, especialmente la soja, el pescado
de tamaño pequeño ingerido entero y los
alimentos enriquecidos con calcio (leche,
leche de soja, etc).
Los
requerimientos diarios de calcio dependen de
la edad. Por ejemplo, un niño de 9 años debe
tomar 1.200 miligramos de calcio al día. A
partir de los 24 años la dosis adecuada es
de 1.000 miligramos al día, durante el
embarazo o la lactancia lo recomendable es
tomar una dosis de 1.200 miligramos y
durante la menopausia unos 1.500 miligramos
diarios.
Un factor muy
importante a la hora de absorber el calcio
que se ingiere es la vitamina D, que se
halla en los pescados grasos, en el hígado,
en la manteca y en la leche entera. Como se
puede comprobar, una dieta baja en grasas
hará que el organismo absorba mal el calcio.
Pero no sólo las
dietas bajas en grasas son enemigas del
calcio. Existen múltiples factores que no
ayudan nada a la asimilación de este
elemento tan importante para el correcto
funcionamiento del organismo. Estos factores
son el tabaco, el alcohol, la inactividad,
el salvado sin cocinar, los laxantes,
algunos tipos de medicación y los cambios
hormonales.
Grupos de riesgo
Uno de los
peligros de no tomar las dosis adecuadas de
calcio y no asimilarlo bien es la
osteoporosis, que puede traer consecuencias
graves y sobre todo afecta a la calidad de
vida de quien la padece. Las mujeres tienen
más riesgo de sufrir la afección que los
hombres, y tampoco todas se ven afectadas de
la misma forma por esta enfermedad.
Por ejemplo, es
más probable que una mujer blanca padezca
osteoporosis que una de raza negra, y más
probable aún que la padezca una mujer de
raza amarilla, ya que depende de la masa
ósea que se tenga genéticamente. Y por
supuesto, si las costumbres de la mujer son
sedentarias es muy probable que su capacidad
ósea sea más débil y esté mucho más expuesta
a posibles fracturas.
Teniendo en
cuenta todos estos elementos resulta fácil
saber si nuestra dieta es la adecuada y si
pertenecemos a un grupo de riesgo. Pero es
recomendable que consultemos con nuestro
médico si es necesario someternos a alguna
técnica para saber en qué estado se
encuentran nuestros huesos.
Diagnóstico
Una técnica muy avanzada actualmente es la
densitometría, que mide la masa ósea y está
basada en los ultrasonidos. Hay dos tipos de
densitometría: la que nos da información del
contenido mineral en cualquier zona del
cuerpo; y por otro lado, la de doble fotón,
que mide la masa ósea de la columna
vertebral y del cuello.
Esta técnica nos
informará de la necesidad de reforzar el
calcio de nuestros huesos y es básica para
mujeres que hayan sufrido una menopausia
precoz o que durante este periodo no se
hayan sometido a una terapia hormonal
sustitutiva, que padezcan de alguna
anormalidad en la columna vertebral o
pertenezcan a un grupo de riesgo.
En el caso de
que se confirme la enfermedad, además de
hacer ejercicio habitualmente y tomar
alimentos con calcio será necesario ayudarse
de algunos fármacos. En los últimos años se
han incorporado al mercado farmacéutico
nuevos remedios para el tratamiento de la
osteoporosis, como son la tibolona y los
modulares selectivos de los receptores
estrogénicos (SERMs), como el raloxifeno.
Aun así, si se
toman todas las precauciones necesarias, no
se hacen grandes esfuerzos, se tiene cuidado
con las caídas y se lleva una vida sana este
problema no tiene por qué derivar en
fracturas.