Sirva como dato
que de las cuatro especies salvajes de
gallina que inicialmente se conocían, hoy
disponemos de más de 40 razas diferentes,
todas ellas fruto de sucesivos cruces,
selecciones y mejoras. Sin embargo, estos
procedimientos se basaban en el ensayo y el
error, y no fue hasta mediados del siglo XIX,
con los trabajos de Pasteur, cuando se
sientan las bases de un método sistemático
para establecer los mecanismos que controlan
los fenómenos biológicos. Otro hito en la
historia de la biotecnología fue el
nacimiento de la genética, gracias a los
estudios de Mendel. Los conocimientos
científicos hasta entonces obtenidos tenían
su aplicación en la agricultura y la
ganadería. Estos antiguos métodos
biotecnológicos, que aún hoy se emplean, los
acepta el consumidor sin problemas
(nectarinas, manzanas con sabor a peras, u
otros híbridos).
A mediados del
presente siglo, se comprobó que la herencia
estaba ligada al hoy casi familiar ácido
desoxirribonucleico o ADN, componente
fundamental de los cromosomas. También se
descubrió que la información contenida en el
ADN está codificada. Y que sus "claves",
comunes a todos los seres vivos, son el
"código genético" (esta codificación es
análoga a la de una cinta de vídeo: con
ayuda de un televisor y un magnetoscopio se
interpretará la información contenida en
ella). En los años 50 comienzan los avances
más espectaculares de la biología molecular,
una ciencia más precisa en el control de los
riesgos. Ahora es posible unir dos
fragmentos de ADN de diferente origen (ADN
recombinante) o generar copias exactas del
ADN (clonación). Más aún, se puede tomar un
fragmento de ADN de una especie e insertarlo
en el ADN de otra especie y obtener un
"organismo transgénico", que contiene la
información hereditaria de otro. La
ingeniería genética es esta nueva ciencia
que permite transferir la información
genética de un organismo a otro.
La ingeniería genética y los
alimentos.
Aunque las técnicas agrícolas y ganaderas
han evolucionado mucho, no se han resuelto
todavía graves problemas de ámbito mundial,
como el de hacer sostenible el desarrollo
económico, desterrar el hambre o reducir el
impacto sobre el medio ambiente.
Algunos expertos
estiman que la biotecnología, y en
particular la ingeniería genética, podría
contribuir a resolver estos endémicos
problemas, pues se podría pasar de una
ganadería y una agricultura cuantitativas a
otras más cualitativas, se obtendrían
especies vegetales y animales mejor
adaptadas al entorno y quizá se reduciría el
impacto en el medio natural (por mejor
aprovechamiento de abonos y menor necesidad
de pesticidas). Otros, más críticos, creen
que aún quedan grandes lagunas de
conocimiento sobre el funcionamiento de la
planta o animal que se manipula en
laboratorio, y plantean, entre otras, estas
dudas : ¿cómo influye el gen introducido en
el organismo modificado en el funcionamiento
del resto del genoma? ¿causarán procesos
alérgicos? ¿se alterarán las propiedades
nutritivas de los alimentos?
Los primeros
trabajos experimentales consistían en la
transferencia de un gen que convierte un
compuesto de los herbicidas en otro no
tóxico, con lo que se aumenta la resistencia
de las plantas (soja, achicoria y colza) a
dichos herbicidas. En posteriores estudios,
se logró incorporar con éxito un gen para
que remolacha, patata, tabaco, tomate y maíz
sinteticen una molécula con toxicidad
exclusiva para las larvas de insectos. Otros
ensayos modificaban características de las
plantas para mejorar su valor nutritivo y
aumentar la consistencia (mantener constante
la tersura del tomate tras su recolección o
reducir los efectos de las heladas sobre
algunas plantas) o, incluso, obtener nuevas
variedades de flores (petunias de color
bronce insertando un gen de maíz o rosas
azules introduciendo un gen de petunia). No
todos estos trabajos tienen garantizados sus
logros. Por ejemplo, hasta el momento, han
fracasado los intentos por obtener semillas
de soja sin proteínas causantes de alergias.
El número de
productos alimenticios modificados
genéticamente disponibles en el mercado es
todavía muy reducido. La ingeniería genética
es, no lo olvidemos, una ciencia incipiente,
que debe madurar mucho. El proceso para
diseñar, desarrollar y comercializar los
productos transgénicos es largo y costoso,
los riesgos potenciales para el entorno no
son del todo controlables, el marco legal
para este tipo de productos es aún muy
limitado y, finalmente, no suscitan mucha
aceptación social.
Deben atenerse a la
legislación.
Los productos transgénicos deben cumplir los
criterios de una Directiva europea de 1997:
que sea necesario y útil, seguro para la
salud humana y el medio ambiente, y que sus
características sean las declaradas y que,
además, se mantengan en el tiempo. El
apartado más discutido por las asociaciones
de consumidores es el etiquetado, sobre el
que existen dos posiciones. Una demanda un
etiquetado detallado y la otra considera que
especificar si el producto está modificado
genéticamente, a menos que existan motivos
de seguridad que lo justifiquen, no
suministra información útil al consumidor.
De cualquier modo, somos nosotros, los
consumidores quienes debemos valorar los
límites éticos y legales de las nuevas
tecnologías. Para ello, no estaría de más
propiciar amplios debates sociales, con la
incorporación de científicos, técnicos,
empresarios, juristas y políticos, que
permitan alcanzar un consenso sobre los usos
y aplicaciones de la biotecnología.
Aplicaciones
potenciales de la biotecnología para obtener
plantas con características mejoradas
Alimento
Aplicación
Apio - zanahoria
Prolongar el carácter
crujiente en el momento de corte.
Achicoria
Incrementar el sabor dulce
Café
Mejorar la
resistencia a los insectos.
Mejorar su
rendimiento.
Mejorar el
aroma.
Disminuir el
contenido en cafeína.
Colza
Modificar la
composición en aceites, para incrementar la
proporción de grasas insaturadas.
Incrementar su
resistencia a las plagas
Maíz
Mejorar la resistencia a insectos.
Melón
Ampliar la vida media del
fruto (más duradero).
Patata
Mejorar
resistencia a virus.
Aumentar
resistencia a insectos.
Disminuir su
capacidad de absorber aceite durante la
fritura.
Obtener
variedades más dulces.
Soja
Disminuir su
requerimiento en fertilizantes.
Favorecer su
resistencia a herbicidas más selectivos.
Mejorar su valor
nutritivo modificando su composición
proteica.
Eliminar los
componentes causantes de alergias.
Tomate
Incrementar la
resistencia a enfermedades de origen vírico.
Mejorar el
rendimiento con un menor tratamiento
químico.
Aumentar el
contenido en materia sólida (menor cocción
para productos envasados).
Modificar el
proceso de maduración: desarrollo del aroma
, y resistencia a la putrefacción.
Obtención de
variedades más dulces.
Uva
Conseguir nuevas variedades, sin pepitas.