El zinc
aparentemente ayuda a atacar los estados
depresivos, por eso si se come bastantes
frutas y los vegetales frescos, estarás
obteniendo este importante mineral para que
químicamente tu cuerpo no te provoque una
fea depresión. Sin embargo, el alimento más
rico en zinc es el marisco denominado ostra.
Por otro lado,
el trigo en sus distintas presentaciones
tiene un alto contenido de niacina y
pridoxina, sustancias que también son
requeridas para las reacciones biológicas
que evitan la depresión. Estas sutancias y
otras igual de fundamentales se pueden
encontrar en el hígado, los frijoles, y las
almendras.
De igual forma,
los azúcares, los cereales, las pastas, y
los panes juegan un papel clave en la lucha
contra el desorden depresivo, pues estos
aumentan el nivel de carbohidratos que hay
en el organismo, y entonces aportan mucha
energía.
Otro elemento
que debe abundar en el cuerpo humano para
que esté protegido contra la depresión es el
hierro. Para obtenerlo hay que comer carne
de cerdo, de pollo, o de ternera, las
espinacas, los mariscos, los huevos, el
hígado y los riñones.
No podemos
olvidar el magnesio, el cual resulta ser de
vital importancia para contrarrestar las
depresiones. Este mineral lo encontramos en
los pescados en general y en las verduras
frescas, por lo que es recomendable que
estos alimentos sean incluidos en nuestra
dieta.
Ahora bien, si
aún después de seguir estos consejos al pie
de la letra, la condición depresiva continúa
se debe acudir al médico inmediatamente,
pues esto indica que la depresión tiene
otros origenes.
Aún cuando la
alimentación es un factor influyente que
puede provocar depresión o más bien
eliminarla, también es cierto que muchas
veces las depresiones son un síntoma de
desequilibrios emocionales o producto de
ciertas condiciones ambientales o incluso
genéticas. En tales casos, sólo la ayuda de
un experto en la materia puede ayudar.
Sin embargo,
tener una alimentación sana y conocer
aquellos alimentos que nos ayuden a combatir
enfermedades y otras afecciones es siempre
útil, ya que si mantenemos un buen regimen
alimenticio las posibilidades de contraer
alguna enfermedad se reducen.