Desde el momento
en que se presenta como un programa preciso
y duro de llevar, un régimen tiene todas las
probabilidades de ser abandonado. 'Hay que
actuar sobre los comportamientos. No se
trata de poner al organismo en estado de
choque, sino que hay que darle lo que
necesita', comenta la doctora.
Hace mucho tiempo que se come demasiado:
demasiada grasa, demasiado azúcar y lo peor
de todo es que esto se considera normal.
Entonces, aun a riesgo de asustar a sus
pacientes -y de perder a algunos-, la dra.
Lacuisse les propone un proyecto a largo
plazo. Éstas son las 13 reglas mágicas:
1. ESTAR UNIDOS EN LO BUENO Y EN LO
MALO
Si sólo está motivada la madre, el fracaso
está asegurado. Los padres son los motores
del programa. Así, si la composición del
menú es una tarea que corresponde
normalmente a la madre, el toque paternal es
siempre bienvenido: añadir hierbas
aromáticas, la presentación...
2. ARMARSE DE PACIENCIA
Modificar los hábitos alimenticios es como
una mudanza: hay que esperar seis meses para
que las cosas se pongan en su lugar y eso
requiere esfuerzos cotidianos. ¿Sólo estás
dispuesta a entregarte a fondo durante 15
días? ¡Mejor no empieces!
3. TODO EL MUNDO SE APUNTA
No es cuestión de ir caso por caso. Al día,
hay que ingerir 2.000 calorías para estar
seguros de que no se come más de lo que se
consume. Esta base es válida tanto para un
niño de ocho años como para su madre. Si se
tienen kilos de más, se pierden. Si no, se
obtienen los beneficios de una alimentación
equilibrada. El padre y los chicos de entre
13 y 17 años pueden comer un poco más. Pero
cuidado: este extra no debe ser bollería
industrial o salchichas, sino pan, productos
lácteos...
4. LA FALTA DE TIEMPO NO ES EXCUSA
Se cree que una alimentación equilibrada
requiere mucho tiempo. Por lo que, cuando la
madre vuelve del trabajo y todo el mundo
está hambriento, recurre a la pasta o a las
pizzas congeladas. Mal cálculo: la pasta
está lista en algo más de 20 minutos y las
pizzas requieren el doble de tiempo, mucho
más de lo que se tarda en lavar una endibia
o una lechuga, pelar un pepino o preparar
una deliciosa ensalada. Este razonamiento
también vale para la actividad física: andar
dos kilómetros no lleva media hora, sino 16
o 18 minutos. Por tanto, no hay excusas.
5. RECETAS SENCILLAS
Antes de lanzarse a los platos 'light',
difíciles de realizar, vale más comenzar por
preparados más sobrios. Hay que conseguir
que los niños participen: 'Es importante que
vean para qué sirven los alimentos 'en
bruto', que los toquen. Este contacto precoz
hace que tengan una relación sana con la
comida', afirma la nutricionista.