El corazón
impulsa la sangre mediante las “arterias” y
descarga los elementos vitales para nuestras
células. Desde todos los rincones del
organismo la sangre vuelve al corazón
mediante los vasos llamados “venas”, pero el
viaje de vuelta se torna difícil dado que
debe luchar contra la gravedad y no recibe
la ayuda de ningún órgano, excepto los
músculos (el ejercicio favorece la
circulación de retorno) que al moverse
bombean la sangre hacia arriba. Las “venas”
de las piernas disponen de un mecanismo de
válvulas, para que la sangre que va subiendo
no vuelva a bajar a causa de la gravedad.
Existen varias razones por las cuales el
sistema “venoso” es incapaz de trabajar con
eficacia, para devolver la sangre al corazón
(las veremos más adelante). La sangre se
estanca y acumula en las partes más alejadas
del cuerpo (este es el caso de las piernas)
y las “venas” se van dilatando para poder
albergar un mayor volumen de sangre. Si el
problema circulatorio se resuelve pronto,
dicha dilatación es reversible, pero si no
se toman medidas a tiempo la “vena” cede
cada vez más y las válvulas dejan de
funcionar correctamente.
Causas
Se sabe que uno de los factores que
contribuyen al desarrollo de las varices es
la predisposición genética. Esto significa
que las mujeres con antecedentes familiares
deben acudir al especialista en cuanto
tengan el más mínimo síntoma, puesto que los
problemas circulatorios pueden degenerar en
serios problemas. Las varices son mucho más
frecuentes en las mujeres que en los
hombres.
Existen distintos factores que aceleran y
agravan los problemas circulatorios:
-Llevar ropa muy ajustada.
-Una dieta inadecuada.
-Los anticonceptivos orales.
-El embarazo.
-La falta de ejercicio.
-La obesidad.
-Las terapias hormonales.
-Las fluctuaciones de peso.
-El estreñimiento.
-Las lesiones en las piernas.
-El envejecimiento.
-Una vida sedentaria.
-Pasar mucho tiempo de pie o sentado.
-El calor directo en las piernas (estufas…).
Síntomas
Es interesante conocer los síntomas que
surgen cuando se tiene una circulación
venosa deficiente, para poder atacar el
problema desde sus comienzos. Todos estos
síntomas se suelen intensificar al final de
la tarde y por la noche. Queremos recalcar
que las varices visibles al ojo humano
pueden estar precedidas de las siguientes
molestias:
-Molestias y dolor.
-Sensación de tirantez.
-Piernas cansadas.
-Picores, sobre todo en la parte inferior de
las piernas y el tobillo. Aumenta cuando la
pierna está caliente o después de quitarse
los calcetines.
-Hinchazón y edemas (Insuficiencia Venosa
Crónica).
-Pinchazos.
-Pesadez.
-Venas agrandadas y visibles debajo de la
piel.
-Coloración parda-grisácea de los tobillos
(Insuficiencia Venosa Crónica).
-Úlceras y sangrado (Insuficiencia Venosa
Crónica).
En las mujeres, la presencia de varices
puede ser síntoma de un problema de salud
más grave, denominado Síndrome de Congestión
Pélvica. Consiste en un funcionamiento
deficiente de las venas de la región pélvica
y los ovarios, que suele traducirse en la
aparición de varices en las zonas del
abdomen, nalgas, vulva y piernas. Deben
prestar especial atención y acudir
inmediatamente al especialista, las mujeres
que tengan menstruaciones muy abundantes,
sientan dolor en la región pélvica, cuando
levanten peso, tras el acto sexual o cuando
estén de pie.
Cuidados personales
-Si el trabajo o la vida diaria son
sedentarios y pasas muchas horas de de pie o
sentada, flexiona y mueve las piernas y los
tobillos, levántate y anda siempre que
puedas.
-Combate el estreñimiento, ingiriendo mucha
fruta fresca, verduras y productos
integrales y bebe 2 litros de agua diarios.
Una escasa evacuación intestinal provoca una
mayor presión de los intestinos sobre las
venas del abdomen.
-Evita las exposiciones prolongadas al sol
sobre las piernas.
-Alterna duchas de agua fría y caliente.
Activarás la circulación de las piernas.
-Cuando llegues a casa siéntate con las
piernas elevadas.
-Practica algo de ejercicio, como por
ejemplo caminar, activarás la circulación de
retorno.
-Por la noche duerme con las piernas
ligeramente elevadas.
-Existen medias compresivas graduadas muy
parecidas a las panties, que están diseñadas
para que compriman más en los tobillos y las
pantorrillas, favoreciendo así la
circulación de retorno, proporcionando
descanso y alivio. Lo ideal es mantener
durante unos minutos las piernas elevadas
por encima del nivel del corazón y luego
ponértelas antes de bajar las piernas.
-Controla tu peso. La obesidad aumenta la
presión sobre las venas de las piernas y el
abdomen.
-Evita llevar ropa muy ajustada y no uses
cinturones que compriman mucho el abdomen.
-Cuidado con los golpes en las piernas,
máxime si ya existen úlceras.
-En caso de embarazo consulta a un
especialista. Es muy frecuente que en esta
etapa las mujeres sufran una mala
circulación.
-No expongas tus piernas a una fuente de
calor directo (estufas, radiadores…).
-Modera el consumo de sal, puede provocar
retención de líquidos.
-Aplícate ligeros masajes empezando por los
pies hasta llegar a los muslos, mezclando tu
crema hidratante habitual con unas gotas de
aceites esenciales, por ejemplo de romero,
para estimular la circulación.
-Es aconsejable llevar una dieta baja en
grasas y rica en fibra, verdura y fruta.
Estudios indican que la fruta (uva,
grosella, cítricos…), sobre todo aquellos
ricos en vitamina C y bioflavonoides,
favorecen la producción de colágeno y
elastina, fundamentales para un correcto
mantenimiento de los vasos sanguíneos, y
actúan como vasoconstrictores.
-Si sufres de edemas, hinchazón y retención
de líquidos en las piernas, puedes acudir a
un especialista para recibir sesiones de
Drenaje Linfático Manual.
-Existen cremas y geles específicos para
favorecer la circulación venosa, que te
proporcionarán alivio, descanso y frescor.
-En los herbolarios encontrarás tratamientos
orales que aumentan la resistencia de los
vasos sanguíneos, mejoran la circulación
venosa y tratan la inflamación y los edemas.
Los más conocidos son las cápsulas de
hamamelis, castaño de indias y ruscus. No te
automediques, consulta a un especialista en
flebología.
Tratamientos médicos
La terapia con láser es un método
cada vez más extendido en el tratamiento de
las varices en general. Hasta hace poco sólo
se utilizaba para las arañas vasculares
superficiales, sin embargo con la aparición
en el mercado de láseres cada vez más
potentes, se está empezando a aplicar en el
tratamiento de varicosidades cada vez menos
superficiales. Es una terapia no invasiva,
lo que significa que no necesita de
incisiones ni de hospitalización, evitándose
molestias y dolores. La terapia con láser
también se utiliza para eliminar
varicosidades en la zona de la cara. Este
método busca evitar remover las venas
enfermas.
La esclerosis es una técnica empleada
para eliminar arañas vasculares y consiste
en inyectar directamente en la vénula
superficial una sustancia química que
produce una pequeña inflamación de la
varicosidad, que se sigue de cicatrización.
Requiere de varias sesiones y de un buen
especialista. Suele ser indolora y exenta de
complicaciones.
La cirugía es una técnica invasiva
que requiere de incisión y sutura, excepto
en los casos de punzomicrocirugía. El
especialista elimina la vena más grande y
sus colaterales. El beneficio a largo plazo,
según los expertos, en pacientes apropiados,
es muy grande. La diferencia de hace unos
años a hoy en día reside en la mayor calidad
del postoperatorio. La recuperación es cada
vez más rápida y confortable. Al ser
incisiones mínimas, el resultado se traduce
en lesiones menos molestas y dolorosas,
permitiendo en algunos casos la rápida
inserción laboral. En algunos casos el
médico complementa la cirugía con la
esclerosis.