Las varices son
una dilatación anormal y permanente de las
venas debida generalmente a una
insuficiencia congénita de las válvulas
venosas. En algunas ocasiones producen
molestias, pueden originar tensión, pesadez,
aparición y alteraciones cutáneas, etc.
La inmovilidad
favorece el estancamiento de la sangre en
las extremidades inferiores, por eso son más
frecuentes en personas que por su trabajo,
tienen de permanecer durante varias horas al
día inmóviles, bien sentadas o de pie.
Las venas
varicosas aparecen como unos cordones de
color azulado, hinchados y antiestéticos que
pueden llegar a ulcerarse. La mayor
frecuencia de varices en las mujeres está
relacionada con factores fisiológicos de
base hormonal.
La
foliculina y la progesterona
La primera de estas sustancias favorece la
flebitis y la segunda relaja los tonos
musculares de las venas, los antecedentes
familiares aumentan el riesgo. Además de la
progesterona que aumenta en la pubertad,
también favorecen la exteriorización de las
varices, entre los 17 y 20 años, el
alargamiento de las venas a causa del rápido
crecimiento, una excesiva actividad física y
los prolongados periodos que se permanece en
pie.
La progesterona
es el mayor responsable en la aparición de
las varices en las mujeres que toman
anticonceptivos, de los dolores de las
piernas durante la menstruación y de las
varices que aparecen durante el embarazo.
Las varices
acostumbran a manifestarse a partir de los
30 años, siendo a partir de los 50 cuando
tienen una mayor incidencia.
Aunque lo más
normal es aparezcan en las piernas, también
pueden desarrollarse en el ano, que es lo
que se denomina hemorroides.
Prevención
En las fases iniciales de esta enfermedad,
cuando las varices no se han asentado
definitivamente, es beneficioso:
-
Utilizar medias
elásticas.
-
Darse baños, que
deben tomarse a una temperatura de entre
33 y 35 grados durante 15 ó 20 minutos.
Tras los baños deberás elevar las
piernas.
-
También puedes darte
duchas de agua fría a 25 ó 20 grados y
luego reposar durante unos minutos.
La cirugía se
utiliza para extirpar las venas varicosas,
hinchadas o dilatadas y las válvulas
defectuosas. Quirúrgicamente se evita el
estancamiento de la sangre y se favorece la
circulación hacia el corazón. Los médicos
normalmente hacen una ligadura y extirpación
de la vena afectada. Consiste en la
introducción, a través de una pequeña
incisión en el tobillo con un instrumento
que llega hasta la ingle y arrastra la vena.
Es eficaz en un 95 % de los casos.
Recuerda que
debes evitar para favorecer la aparición de
las varices:
-
el sedentarismo
-
el calor
-
la obesidad
-
los zapatos con
tacones altos
-
la exposición
excesiva al sol
-
permanecer de pie
durante horas