El centro debe
estar aparentemente limpio y sin restos de
cera.
Es
imprescindible disponer de un espacio
exclusivo para el cliente donde debe
encontrar una bata de un solo uso para que
se ponga cuando se quite la ropa.
La depilación
debe efectuarse en una camilla con una tela
de usar y tirar que se cambiará todas las
veces que sea preciso: hay que evitar la
desagradable sensación de "estar pegado".
El aparato de la
cera tiene que estar impecable, tanto con la
caliente como la tibia, sin encontrarnos
vello de depilaciones anteriores. En caso de
ser cera reciclada, se tiene que ir
cambiando continuamente. La cera empleada en
las zonas muy vascularizadas en las que se
pueden producir restros de sangre, la cera
debe ser desechada obligatoriamente.
La zona a
depialr debe ser limpiada perfectamente
antes de comenzar la depilación y colocar,
en el caso de las ingles, un papel tisú o
algo que proteja los bordes de la ropa
interior de la cliente.
La persona que
realiza el trabajo debe estar perfectamente
limpia y aseada.
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