Pese a todo, es
la más popular y tiene muchos fieles que la
prefieren por un montón de motivos, entre
otros, que las nuevas técnicas están
produciendo alergias y reacciones adversas
en la piel de las más sensibles. En el
mercado hay diversidad de tipos y la
diferencia entre ellas reside en su textura,
color y punto de fusión, aunque todas se
derriten a una temperatura adecuada para no
producir quemadura o mala praxis. El
procedimiento es el siguiente:
- Se desinfecta
la zona a depilar y es conveniente
espolvorear polvos de talco para facilitar
la extracción del vello. Con este gesto
eliminamos rastros de humedad.
- La cera se
extiende en dirección al crecimiento del
vello y con una espátula de madera porque es
un material aislante.
- Hay que cuidar
los bordes y dejarlos muy definidos para que
sea más fácil retirar la cera.
- Se retira en
sentido contrario, con cuidado de sujetar la
zona, sobre todo en partes muy
vascularizadas como las ingles y las axilas.
- Un truco
tranquilizador es poner la mano después de
haber quitado la tira de cera ya que calma y
da sensación de apoyo.
- Cuando se ha
finalizado, hay que aplicar un producto con
propiedades hidratantes y descongestionantes
para la piel. Puede ser de cualquier
textura: gel, crema, espuma...
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