Gran cantidad de
productos anticelulíticos incluyen cafeína
como activo drenante, por lo que pudiera
parecer una contradicción desaconsejarla en
la dieta habitual. La diferencia es que, en
una crema, la aplicación de la cafeína es
tópica y ayuda a eliminar líquidos.
Pero cuando se ingiere en forma de café, té
o refrescos de cola, se corre el peligro de
que resulte demasiado diurética, y
contribuya a deshidratar el organismo,
además de añadir toxinas no deseadas que
frenan el buen funcionamiento del
metabolismo.