1.
Colócate sobre
codos y rodillas sobre una alfombra. Los
codos están separados a la altura de los
hombros, las rodillas juntas, el cuello en
línea con la espalda, la mirada al suelo.
Al respirar,
eleva la pierna derecha lenta y
controladamente y, cuando el muslo alcance
la altura del glúteo, frena contrayendo
fuertemente las nalgas.
Al inspirar la
pierna baja con el mismo control hasta que
la rodilla roce el suelo. Sin descansar,
vuelve a elevar hasta cien veces en dos
minutos. Repite con la otra pierna.