Cuando el cuerpo
se encuentra en alerta, los sistemas
circulatorio y digestivo funcionan peor, lo
que se traduce en la acumulación de toxinas.
A esto, se suma la acción negativa del
estrés causado por el aburrimiento o la
desesperanza, que provoca el aumento de una
hormona llamada cortisol. Su aparición se
traduce en un gusto desmesurado por los
dulces, lo que desemboca en celulitis.
Para combatirlo, nada como las técnicas de
relajación, que contribuyen a calmar el
cuerpo y la mente, y tienen efectos
positivos mucho más importantes que el
ataque contra la celulitis.