Junto a la
periodontitis, constituye una de las
infecciones más frecuentes afectando al 40%
de la población española siendo una bomba de
relojería que puede provocar infartos de
miocardio, infecciones estomacales y
pulmonares, inflamaciones de los nervios,
problemas respiratorios, osteoarticulares y
otros mayores males en la salud a largo
plazo si no se tratan a tiempo.
La caries es una
enfermedad que pueden padecer nuestros
dientes y que termina por destruirlos poco a
poco. Se puede producir por varias causas.
Una de las más importantes es la falta de
cepillado de los dientes. Cuando se quedan
restos de comida, especialmente de dulces,
hacen que haya más microbios en la boca.
Estos restos de alimentos, Junto con los
microbios, se pegan a los dientes y forman
lo que se llama «placa bacteriana», que si
no se elimina será el comienzo de la caries.
Cómo podemos
evitar la caries
Cuidado con lo que tomamos:
Cuando comemos
dulces los microbios que tenemos en la boca
se hacen fuertes haciéndonos daño a los
dientes destruyéndolos poco a poco.
Los dulces o que
más les gustan a los microbios son todos
aquellos que con tienen azúcar como:
caramelos, chicles, chocolate, helados,
pasteles, bollos, leche condensada, y
refrescos embotellados, por eso es
importante no abusar de ellos y si los
tomas, recuerda siempre cepillarte los
dientes después.
El lavado de dientes.
Mediante el cepillado
cuidadoso de TODAS LAS PARTES de los dientes
se eliminan los restos de alimentos que
quedan alrededor y entre ellos, y la placa
bacteriana que haya podido formarse. Así
usando A DIARIO el cepillo de dientes
inmediatamente después DE CADA COMIDA, nos
ayuda a evitar la caries. SOBRE TODO ES MUY
IMPORTANTE DESPUÉS DE CENAR porque al
dormirnos, los microbios aprovechan para
dañar los dientes
El DENTISTA
también nos ayuda a prevenir
la caries vigilando y cuidando nuestra boca
desde la infancia. Nos ayudará a saber si
nos cepillamos bien los dientes y no quedan
restos de placa bacteriana, (hay pastillas
que colorean las partes de los dientes que
no han sido bien cepilladas), él nos
informará de todo.
Un buen
cepillado de los dientes:
Debe ser
regular, al menos dos veces al día, y
utilizando un cepillo en buen estado, que no
tenga las cerdas aplastadas o inclinadas. Se
recomienda sustituir el cepillo cada tres
meses aproximadamente (no obstante, la
duración de dos cepillos idénticos puede
variar en función de la técnica, la duración
y la frecuencia de los cepillados);
No tiene que ser
demasiado enérgico para no maltratar la
encía y hacerla sangrar; es mejor sujetar el
cepillo sólo con los dedos que colocarlo en
el hueco de la mano;
Tiene que ser
completo, sin olvidar la cara interna de los
últimos molares; la utilización de la seda
dental y del cepillo interdental también es
muy importante, ya que con ellos se elimina
una gran parte de la placa dental que se
forma entre los dientes.
Existen unos
productos de venta en farmacias, en forma de
comprimido o líquido, que colorean la placa
dental: permiten observar si se ha cepillado
bien los dientes.
Técnica del
cepillado
El cepillo debe
ser de cabeza pequeña para que alcance los
dos los dientes y huecos que quedan entre
ellos.
Las fibras de
los cepillos deben ser finas y sus extremos
redondeados, así evitaremos rayar el esmalte
de los dientes.
Cuando las
fibras se curven o aplasten cambiaremos el
cepillo de dientes (4 veces al año), porque
un cepillo con las fibras gastadas no nos
sirve para eliminar los restos de alimentos
y la placa bacteriana.
La pasta de
dientes es conveniente que tenga flúor,
porque el flúor pone los dientes más duros y
así es más difícil que se piquen.
Un exceso de
pasta en el cepillo produce un exceso de
espuma, lo que impide que se limpien bien
los dientes.
Debemos
cepillar bien
TODAS
LAS PARTES DE LOS DIENTES y las ENCÍAS.
Cepillar la cara
de dentro y de fuera de todos los dientes,
los de arriba y los de abajo, empezando
siempre desde la encía hacia la punta de los
dientes para continuar con movimientos
circulares, hay que dedicar su tiempo a cada
uno de los dientes (una decena de pequeños
movimientos circulares por diente) . No
olvidaremos nunca los dientes de atrás.
Hacer lo mismo en la cara interior.
A continuación,
tanto en la arcada de arriba como en la de
abajo, barrer con el cepillo por la parte
del diente que masticamos. Cepille la cara
masticadora de las muelas efectuando
movimientos de vaivén. Terminaremos el
cepillado de boca pasando el cepillo por la
lengua, ya que en ella hay microbios, y
enjuagándonos la boca con abundante agua.