Una vez
terminado el proceso se deja que la persona
descanse durante 20 minutos o más, lo que
además permitirá que obtenga agradable
efecto de relajación en todos los músculos y
articulaciones.
Finalmente, el
barro se retira mediante esponja o ducha.
Este procedimiento dura 1 ó 2 horas y puede
efectuarse de manera ocasional, digamos que
una vez al mes; empero, en casos severos se
recomienda aplicar lodo curativo por lo
menos una vez a la semana.
Hay que subrayar
que este procedimiento debe ser realizado
por un esteticista profesional especializado
en fangoterapia, ya que cada arcilla posee
cualidades particulares y útiles en la
atención de determinado problema. Por
ejemplo, hay mascarillas de gran poder
limpiador que son adecuadas para el
tratamiento de acné, pero si se aplican en
un rostro que sufre resequedad pueden
generar irritación y resultados
contraproducentes. De este modo, se ofrecen
arcillas que además de nutrir cumplen una
función específica:
Antisépticas y desinfectantes. Se
emplean en caso de picaduras de insectos o
heridas leves.
Antiinflamatorias y relajantes.
Muy útiles en dolor muscular,
agotamiento y estrés excesivo.
Regenerantes. Estimulan el
funcionamiento de tejidos profundos y
favorecen la perdida de ácido úrico, por lo
que se indican en problemas reumáticos.
Exfoliantes. Útiles para
eliminar tejidos deteriorados y estimular la
reproducción celular, por lo que se utilizan
con fines estéticos e incluso para atender
problemas de psoriasis (lesiones en la piel
de color rojo que presentan inflamación y
descamación).
Estimulantes de la circulación.
Con ellas se logra adecuada nutrición de la
epidermis en zonas donde falla la
irrigación.
Limpiadoras. Empleadas en
la eliminación de exceso de grasa en el
cutis, incluso en pieles con los poros muy
dilatados (abiertos)
Aunque hay quienes aseguran que el fango es
útil en tratamientos para reducir tallas o
para eliminar estrías y celulitis, lo cierto
es que existen posiciones encontradas al
respecto y, lo que es más, pocos estudios y
evidencias que permitan aseverar o negar
dichas hipótesis de manera definitiva. En lo
que sí coinciden los especialistas es en que
la fangoterapia tiene mejores efectos cuando
se combina con otras medidas para la piel,
tales como una dieta balanceada en la que se
incluyan, principalmente, frutas, verduras y
adecuada cantidad de agua (2 litros al día).
Asimismo, se sabe que la salud de la
epidermis se beneficia con la realización
constante de una rutina de ejercicios, ya
que así se eliminan toxinas acumuladas en el
cuerpo; algunas de las prácticas más
adecuadas son caminatas, trotar, andar en
bicicleta o nadar. Recuerde que toda
disciplina física tiene mejores resultados
cuando es supervisada por un especialista.
Por último, considere a la fangoterapia una
alternativa real para mantener o
perfeccionar el estado de su piel,
nutriéndola y limpiándola de manera
inmejorable, gracias al trabajo del mejor
laboratorio que conocemos hasta la fecha: la
naturaleza.