Observarás en tu
rostro poros pequeños, pobreza de grasa. Tu
piel tiene un proceso lento de las glándulas
sudoríparas y posee dificultad para producir
o conservar la humedad.
Además, tu cutis se mostrará mate, pálido y
con tendencia a agrietarse.
Tratamiento de la piel seca:
El tratamiento puede ser tan sencillo que
consiste tan solo en mantener la piel
humectada, lo cual se logra bañándose con
menor frecuencia y usando ungüentos y cremas
que conserven la humedad de la piel. El
tratamiento también puede incluir:
Evitar jabones, detergentes y perfumes
fuertes, que tienden a secar la piel.
Evitar friccionar o rascarse la piel, que
puede agravar los síntomas y provocar
infección.
Aplicar una solución o crema de ácido
salicílico (que desprende la capa superior
de la piel), si se hubiesen formado escamas.