Pulpa:
Es una poderosa fuente
de activos, todos ellos muy eficaces. Entre
ellos se encuentra la vitamina B3,
indispensable para el metabolismo; los
azúcares, elementos minerales como el
magnesio, el calcio, el potasio y el
fósforo, además de numerosos oligoelementos
indispensables para el buen funcionamiento
del organismo.
Pepitas:
La manía de
quitarlas es un error del que hay que
prescindir. Aquí precisamente, en las
pepitas, es donde se concentra un aceite
rico en ácidos grasos esenciales con
propiedades suavizantes e hidratantes cuya
misión es reforzar la protección de la
barrera cutánea.
Corazón de la película de la uva y del escobajo
del racimo:
Aquí se encierra la mayor
riqueza cosmética de este fruto, los
polifenoles que
impiden la oxidación de las células y garantizan
la más eficaz de las protecciones anti radicales
libres.
¿Cómo actúan los polifenoles?:
El enemigo número uno del
equilibrio de la piel son los radicales libres,
que hacen que la barrera cutánea no desempeñe su
misión fundamental de protección. Así, la
epidermis se encuentre sin defensa y la piel
sufre sus carencias, perdiendo energía y
vitalidad.
Los polifenoles son unos microconstituyentes
superdotados que representan el mejor
contraataque para combatir los efectos
perniciosos de los radicales libres. Son capaces
de actuar a todos los niveles de la cadena
radicalar y de esta manera impiden la oxidación
de las células. Además, bajo su forma activa son
fácilmente sintetizados por la epidermis a la
que suministran inmediatamente todos sus
beneficios, constituyendo una poderosa
protección anti radical. |