Si te has vuelto
adicta a las cabinas de UVA, ¡ojo! "a partir
de 50 sesiones de estos rayos al año tienes
el melanoma garantizado", afirma
tajantemente el doctor Francisco Vanaclocha,
del Hospital Doce de Octubre de Madrid.
Cada vez que tomamos el sol sin protección,
nos exponemos a sufrir mutaciones genéticas
que, si no se reparan a tiempo, provocan
cáncer cutáneo.
Y aunque el cuerpo humano dispone de
sistemas de autodefensa naturales (el
capital solar de piel), acaban por agotarse,
sobre todo cuantas más sesiones de UV se
reciben, de manera repetida, intensa y sin
protección.
Por esta razón un niño que ha sido expuesto
al sol sin prudencia en la edad adulta puede
desarrollar un cáncer de piel.
En la actualidad se sabe que los UVA, que
representan la novena o décima parte de la
radiación UV, son casi tan agresivos para
nuestras células como los UVB.
Los rayos ultravioletas tipo
A, aunque no queman, penetran a mayor
profundidad, hasta la dermis, originando
arrugas, pérdida de elasticidad, manchas...
Recientes trabajos de los laboratorios
L´Oréal han confirmado sus efectos nefastos
sobre el envejecimiento de la piel:
estudiando minuciosamente el escote de
agricultoras de la llanura del Po (estas
mujeres han pasado toda su vida al sol) han
podido constatar que entre las partes
expuestas a los rayos solares y las
protegidas por la ropa ¡hay treinta años de
diferencia desde el punto de vista
biológico!.
Si no tienes tiempo para tomar el sol de
forma natural, o si no te apetece usar
autobronceadores, las cabinas de rayos UVA
son la solución para que puedas estar
bronceada. Sin embargo, asegúrate de que las
cabinas son de calidad, no abuses de las
sesiones, y utiliza productos específicos
para protegerte de estas radiaciones.