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Desde su origen el ser humano ha estado ligado
al agua, debido a la dependencia del líquido
elemento para su propia supervivencia. No
debemos de olvidar que el setenta y cinco por
ciento de nuestro cuerpo es agua o que las tres
cuartas partes de nuestro planeta están
constituidas por este mismo elemento. Pero
además de para la subsistencia, el hombre ha
utilizado el agua para otros menesteres, entre
ellos para su aseo. De hecho, no conocemos otra
manera de mantenernos limpios. Los griegos,
pueblo que veneraba la belleza del cuerpo
humano, fueron los que inicialmente crearon una
cultura del baño, y a ellos debemos el concepto
actual de gimnasio.
Los romanos crearon las termas para la higiene
personal y como lugar de reunión social, las
cuales contaban con distintas salas de masaje y
de vapor. Incluso comían y vivían allí. Los
árabes, pueblo antiguo y sabio, comenzaron
utilizando el baño como forma de purificación y
tomaron el hábito de lavarse como algo más
relacionado con la religión o como forma social
de reunión, y por supuesto, para asearse. En
escritos referentes a la cultura Andalusí, se
cuenta que en El Califato de Córdoba, existían
más de seiscientos baños en los cuales los
ciudadanos se lavaban, se relajaban, se
perfumaban, recibían masajes, y utilizaban
infinidad de ungüentos para perfumarse y
tonificarse. Incluso actualmente, en lugares
como el río Ganges, en la India, multitud de
personas se someten al ritual de un baño
purificador como forma espiritual de lavarse, de
sentirse bendecidos y limpios.
Pero hoy en día, y desde la óptica de nuestra
cultura occidental, el concepto de baño tiene
otros significados. Ha cambiado un poco y está
más encaminado a la higiene corporal que a
convertirse en un acto social. Atrás quedaron
los días en que la gente se bañaba junta, de
hecho incluso para darnos un baño en el mar
buscamos la soledad. Ahora la intimidad con uno
mismo es lo más importante. Las nuevas
tecnologías y los avances científicos han
cambiado también el concepto de limpieza, y son
pocos los rincones del planeta donde no se tiene
a disposición una rápida e higiénica ducha. Pero
el baño aún conserva parte de su espiritualidad
y ritual, en un mundo donde todo va muy deprisa,
el momento del baño es utilizado principalmente
como un recreo.
Un momento de placer y descanso
Debemos plantearnos el baño como un momento de
placer, de descanso y de relajación. Lo mejor
para conseguir que el agua nos relaje es ponerla
a una temperatura no superior a treinta y ocho
grados. Igualmente importante es evitar
permanecer demasiado tiempo en el agua, así
evitaremos cansarnos. No abusar de esta práctica
es fundamental, porque la piel se reseca y se
vuelve fláccida con el agua caliente. Lo
importante es encontrarnos a gusto con lo que
nos rodea en el momento del baño. Tranquilidad,
un ambiente acogedor, silencio (o música tenue
si se prefiere), y tiempo, son elementos que
pueden hacer del baño un pequeño ritual. De este
modo será suficiente que realicemos esta
operación un par de veces por semana para
ponernos las pilas.
Existen en el mercado infinidad de productos
cosméticos al servicio de nuestro cuerpo. La
aromaterapia, tan de moda, hace que llenemos
nuestra bañera de las más exquisitas fragancias,
sustancias que están compuestas de elementos
naturales, y que podemos encontrar en todas las
formas posibles, aceites esenciales, gel de
ducha, espumas de baño, sales minerales, etc. De
igual modo podemos encontrar incontables
fragancias: de rosas, de lilas, de mandarina, de
limón y así hasta encontrar cosas tan
comestibles como la vainilla sin ir más lejos.
Una vez elegida la fragancia debemos de tener en
cuenta que el PH del producto sea lo más
parecido al de nuestra piel. El elegido debe ser
vertido directamente en el agua, no debemos de
olvidar que el baño es fuente de salud pero
también de belleza. Si utilizamos unos productos
perjudiciales o excesivamente fuertes nuestra
piel se resentirá por ello.
De cualquier
forma si lo que queremos es relajarnos no hay
nada mejor para el agua que las sales de baño.
El material básico para la preparación de sales
de baño es el cloruro sódico, por su acción
estimulante para el cuerpo. La finalidad
principal de las sales de baño es ofrecer
relajación, lo cual se consigue con perfumes
agradables y fragancias de plantas naturales.
No debemos de
olvidarnos de las bañeras de hidromasajes, cuyos
precios hoy en día son cada vez más accesibles
para todos. Estas bañeras expulsan burbujas de
aire, las cuales estimulan nuestro cuerpo,
dándole un prolongado masaje y aportando un
oxigeno al agua que nuestra piel agradecerá.
Casas de reposo
Claro está que
podemos llevar nuestra hora del baño más lejos y
prolongarla hasta un fin de semana, nos estamos
refiriendo, por supuesto, a pasar unos días en
las primitivas casas de reposo. Estas casas,
también conocidas como balnearios, tan de moda
ahora, nos ofrecen antiguas termas, en las
cuales podemos pasar unos días descansando y
poniéndonos guapas.
Las aguas
termales no son un agregado de sustancias
químicas reproducibles en laboratorio: son un
elemento vivo, se producen en ellas continuos
cambios, no sólo de una estación a otra sino de
un momento a otro; cada uno de sus elementos
reacciona sobre el otro; no son un sistema
estable y muerto, sino dinámico y vivo; y estas
continuas mutaciones y cambios a su vez
modifican su acción terapéutica. Todo ello
resulta muy beneficioso para nuestro organismo.
Y también, los
saunas
En cuanto a los saunas, en todos los gimnasios o
gabinetes de estética podemos encontrar saunas
alternados con baños. Los primeros saunas eran
agujeros excavados en el frío suelo finlandés,
hoy son recintos cerrados de madera de pino o
abeto con ventilación y una fuente de calor que
emana de unas piedras candentes sobre las que se
vierte agua para producir el vapor necesario.
Precisamente este agua es la que debemos
aromatizar con las esencias para producir el
efecto relajante, descongestivo, o tonificante,
según las propiedades de cada planta.
En cuanto a bañarse y relajarse nuestra propia
experiencia será la mejor guía, para que ese
momento del día se convierta en algo muy
agradable y beneficioso para la salud. Atrás
quedaran las prisas y usted y su cuerpo saldrán
regeneradas y purificadas en su Ganges
particular. |