Pero no tienes
por qué colorear todo el pelo del mismo
tono. Lo más moderno, y muy favorecedor, es
aplicarse reflejos en contraste sobre el
color de fondo. El único inconveniente que
tienen los tintes completos es que exigen
frecuentes retoques, en cuanto el pelo crece
tres o cuatro centímetros y se aprecia el
“efecto raíz”.
La ventaja de esta técnica es que se puede optar
por el color que se desee, esté o no dentro de
nuestra gama natural, como pasar de morena a
rubia o pelirroja.
Elige un
tono a tu medida
El tinte uniforme (igual en todo el cabello) ya
está pasado de moda. Ahora lo que se lleva es el
contraste, de forma que se pueda personalizar
cada peinado mezclando tres o cuatro colores de
la misma gama. De hecho, algunos estilistas ya
no hablan de teñir, sino de 'mezclar' hasta
conseguir un 'traje a la medida'.
Para elegir el color adecuado hay que tener en
cuenta varios factores, como el tono del cutis,
la forma de la cara y la imagen que se tiene o
se quiere dar. Un pelo negro siempre aportará un
toque muy sofisticado, mientras que una melena
rubia lacia da un aspecto más aniñado.
Pero hay un largo camino intermedio de opciones
para elegir, incluidos los naranjas, marrones y
rojizos, que mezclan muy bien entre si y
favorecen mucho a rubias y castañas. Para este
tipo de trabajos es más seguro acudir a la
peluquería, y más arriesgado hacer las mezclas
en casa. |