El color alegra,
viste, cubre las canas... y encima ofrece
todo un abanico de posibilidades: baño de
color, mechas, reflejos... Elige la mejor
opción según tu perfil.
En general, se dice que el color da vida a
todo lo que se le ponga por delante: tu
hogar, tu ropa, tu coche... ¿Por qué no a tu
cabello? Aunque a simple vista tú no lo
percibas, lo cierto es que el color puede
renovarte de cara a los demás que,
inconscientemente, verán en ti más vitalidad
y brillo.
Pero, ¿nos favorecen a todas los colores por
igual? Evidentemente que no. El truco está
en saber seleccionar el color que más nos
conviene según el matiz de nuestra tez y el
color de nuestros ojos.
El color que más
nos conviene
Si eres una
"rostro pálido", por ejemplo, y tu piel es
más bien blanca, te recomendamos un color
que no contraste demasiado con tu cara. Por
ejemplo un negro absoluto te haría parecer
aún más pálida y, en general, se considera
que tiende a acrecentar las dimensiones de
tu rostro o incluso a masculinizar tus
facciones. Por este motivo, es preciso
buscar colores más sutiles que favorezcan a
tu piel sin demacrarte. Por ejemplo castaño,
rubio oscuro, caoba, marrón... Si además tus
ojos son oscuros, sin duda resaltarán y no
harán nada aburrido el "conjunto".
¿Y las pieles
morenas? Si ese es tu caso te recomendamos
que intentes dar un toque de distinción a tu
pelo añadiéndole luminosidad, la que ofrecen
colores rojizos o tonos llamados "violín"
(más o menos violetas). Unas mechas de este
tipo le darán vida a tu cabello sin hacer
que pierda naturalidad. Lo que debes evitar
en todo caso son los colores marrones, que
no ofrecen contraste alguno. Cierto que los
ojos claros destacan en una piel morena
pero, sin querer, puedes hacerles perder
protagonismo si tu color en el cabello no
los hace destacar. Si, por el contrario, tus
ojos son claros y tu piel morena, tienes
mucho ganado. Pero, eso sí, no olvides a tu
pelo. Te lo agradecerá.
¿Una idea
moderna?
Aunque no lo
creas, la idea de colorar el cabello no es
actual. De hecho se remonta hasta la misma
civilización egipcia, que aprovechaba los
colores de la naturaleza para dar vida y
embellecer su rostro. ¿Su preferido? El rojo
y cobrizo.
Desde entonces, pese a que han pasado
muchísimos años y que cada siglo ha tenido
"su color" (por ejemplo en el Renacimiento
las mujeres italianas remojaban su cabello
en ceniza y luego lo exponían al sol para
aclararlo; en el XVIII la opción era el
blanco que conseguían espolvoreando rostro y
pelo...) cada vez más se aprecia más la
luminosidad que una coloración aporta.
Siempre y cuando el pelo no acabe adoptando
esa tonalidad "estropajo" de quien no
enriquece su cabello, lo tiñe
constantemente, lo somete a cepillados
forzados y lo maltrata secador arriba y
secador abajo.
Para que tu
cabello no sufra
Debes saber que:
• Es recomendable asistir siempre a la
misma peluquería para
ponernos siempre en manos del mismo
profesional, que, en general, guardará tu
ficha o ya conocerá los cuidados que tu pelo
requiere.
• Evita
teñirte el pelo cada mes. El
encanto de los reflejos se aprecia en su
naturalidad. Si cada vez que asoma la raíz
vuelves a teñir sin darle tiempo, acabarás
con todo el pelo teñido y se habrán perdido
los matices que le daban vida.
• Lo
ideal: hacer reflejos o mechas cada
3 o 4 meses. Así seguro que no dañas tu
cabello. Si en tu caso el problema son las
canas, el tinte puede aplicarse (en el caso
de que sea necesario cubrir toda la
cabellera) cada mes.
• El mejor
consejo en todos los casos es uno:
sutileza. El descaro está bien en
casos muy determinados, pero la verdad es
que en general si eres muy morena y te haces
reflejos muy rubios, el contraste puede
verse tan postizo que perdería todo encanto
e incluso podría resultar algo vulgar.