La función
básica del shampoo es la de remover la
grasitud excesiva y las células muertas,
como también los residuos de contaminación y
de los cosméticos. Para cumplir estos
objetivos, cada empresa desarrolla un mix de
sustancias. Sin embargo, existen
ingredientes básicos, presentes en la
mayoría de las marcas. Fijate:
Tensiactivos: son responsables
de la acción detergente. Los más comunes son el
lauril sulfato de sodio, lauril éter sulfato de
sodio y el lauril éter sulfosucinato de sodio
(éste es más suave y muy utilizado en las líneas
infantiles).
Acondicionadores: reponen parte
de la grasa retirada por el detergente, evitando
el resecamiento provocado por el tensoactivo. El
más utilizado es el dietanolamina de ácido graso
de coco, que, como dice el nombre, es una grasa
extraída del coco. Otros ejemplos son la
lanolina (extraída del pelo de carnero) y la
lecitina (derivada de la soja).
Espesantes: dejan el producto
más espeso y facilitan la aplicación. El más
utilizado es el cloruro de sodio. A pesar del
mito de que hace mal, la sal existe naturalmente
en el propio pelo y en la piel. “Como las
concentraciones usadas en la mayoría de los
shampoo son bajas, no llegan a dañarlo”, explica
la farmacéutica Janine Gimenis. A pesar de eso,
la cosmética moderna deja de usar los recursos
tecnológicos para sustituir la sal por
espesantes más suaves, eficientes y que forman
una película protectora en las hebras, como el
carbopol.
Acidos: como los detergentes
son levemente alcalinos (tienen el pH un poco
más de 7,0) y el pelo y la piel tienen un pH
ligeramente ácido (entre 5,5 a 6,0), se suelen
agregar ácidos, como el cítrico, extraído de
frutas, para balancear la formulación.
Conservantes: su meta es no
dejar que los hongos y bacterias contaminen el
contenido de los productos. El más empleado es
el metilparabeno.
Nacarantes: sustancias a base de ceras, le da un
efecto nacarado a los champúes
para cabellos secos y normales.
Esencias y aceites esenciales:
sintetizados o extraídos de la propia planta,
tienen la misión de perfumar. Ejemplos son la
lavanda y la menta.
Ingredientes activos: hay más
de 1000 activos usados para enriquecer la
mezcla. Es el caso de las vitaminas, como la A y
la E, que nutren las hebras; y las proteínas,
como la keratina y el colágeno, que reparan las
estructuras dañadas. Otros hits son el Aloe
Vera, que tiene acción calmante y humectante
(retiene el agua, humectando las hebras), y la
manzanilla, que suaviza y aclara por naturaleza.
En cambio, las algas regulan la grasitud,
mientras que la silicona deja el pelo más
brillante y fácil de peinar.
¿Cómo
llevarse a casa la fórmula correcta?
La sugerencia nos la da la dermatóloga Ana
Recio. “Si tu pelo es graso, seco o normal,
basta que elijas productos específicos. Ahora,
si tu pelo es mixto, lo ideal es que te apliques
un shampoo para pelo graso en la raíz y otro
para pelo teñido o resecado en las puntas”,
explica. Recio aconseja que, si tenés dudas, es
mejor que compres un shampoo para pelo normal. |