El secador no es
un tema preocupante para el pelo lacio, que
recibe su calor sólo para sacarse la
humedad. En cambio el enrulado, dominado a
fuerza de brushing, debe recibir cuidados
especiales. La exposición excesiva al calor
puede arruinarte enormemente la estructura
del pelo. “Al igual que el cutis, aquel
puede quemarse en varios grados”, revela la
dermatóloga Ana Paula Farias Jorge,
profesora de la Facultad de Medicina de ABC,
en la ciudad de San Pablo.
Uso
seguro en cinco pasos
Mirá cómo mantener tu pelo sano:
1. Protegé el pelo: El
peluquero Mario Nunes, del Studio W, en la
ciudad de San Pablo, explica que los habitués
del secador deben utilizar productos
termoactivados. Al activarse con el calor,
forman una película que protege el pelo durante
el secado. Existen varias marcas disponibles en
las perfumerías y en los supermercados.
2. No
tires el manual a la basura. El manejo
correcto del secador evita daños. “Es necesario
sostenerlo a una distancia mínima de 5
centímetros de la raíz y jamás concentrar el
chorro de aire en un único lugar por un tiempo
prolongado”, nos enseña la dermatóloga Ana
Paula. Un truco en el momento del brushing: si
el calor es muy fuerte para tu mano, seguro será
caliente para el cuero cabelludo.
3.
Atención con la planchita y el alisador.
Como estos aparatos están en contacto
directo con el pelo, es imprescindible que se
utilicen el tiempo recomendado por el
fabricante. Las mechas no deben permanecer más
de 10 segundos enroscadas en el alisador, con el
riesgo de que terminen chamuscadas. El uso de
productos activados es igualmente recomendado en
este caso.
4.
Respetá tus límites. Quien tiene pelo
graso no debe dirigir el chorro a la raíz,
porque el calor estimula la producción de las
glándulas sebáceas. Y quien tiene el pelo fino
debe cuidarse del secador, porque aquel se
quiebra con facilidad.
5. Moderá
el uso si tenés caspa. Es que el calor
es un factor irritante para quienes sufren de
dermatitis seborreica.
Agua
tibia mantiene el pelo sano
¿Querés tener el
pelo sano? Entonces tené cuidado con la
temperatura del agua del baño. El agua muy
caliente te quita totalmente la capa de grasa
del pelo, lo que hace que la protección natural
de éste se escurra por la rejilla. El resultado
es que tu pelo quedará reseco y sin vida. Regulá
la temperatura de la ducha por una más tibia. Tu
pelo te lo agradecerá. |