El tipo de vida
del siglo XXI desgasta la belleza del
cabello. La contaminación lo resiente,
abriendo tempranamente sus puntas y
perdiendo el brillo del que un pelo sano
goza. ¿Es esto irremediable, puede una mujer
dedicada a la difícil tarea de dedicarse al
trabajo fuera de casa, disponer de tiempo
extra para hacer que su melena se sienta
saneada?.
Un pelo bello es sin duda un pelo sano,
ambas premisas van unidas. Nunca se da el
caso de que esté descuidado pero presente
características sobresalientemente bellas.
Por eso, no es sólo cuestión de estética. Es
cuestión de hacer que el cabello funcione
con todas las de la ley. Cumpliendo su
misión protectora y aportando rasgos que nos
definan.
Uno de los
problemas más marcados es el exceso de
grasa, la cual quita brillo y soltura. Para
saber si se tiene una melena grasa basta con
observar si se ensucia con asiduidad y si
pierde el volumen normal a tan solo pocas
horas de haberlo lavado. Frente a esta
problemática, la mujer se enfrenta al
interrogante de la frecuencia de los
lavados. En el término medio está la virtud:
los expertos aconsejan que se efectúe tres
veces por semana para no castigar al cabello
con demasiada humedad. Si se trata de un
pelo graso, esta frecuencia hay que
cumplirla a rajatabla pues la humedad puede
pronunciar la apariencia seborreica.
La temperatura
del agua es también importante, siendo la
templada la ideal para casos de pelo
difícil.
PRODUCTOS NATURALES
Otra de las
medidas que aportan equilibrio es el uso del
vinagre pero siempre teniendo en cuenta que
hay que aclarar abundantemente después. Y
dentro de esta variedad de productos
naturales el abedul, el enebro o la hiedra
están específicamente indicados para luchar
contra la grasa, desinfectando y frenando
cualquier inflamación a la vez que reducen
la secreción sebácea.
Para el pelo seco encontramos en las
almendras un perfecto aliado. La hidratación
que aporta es inigualable debido a la
cantidad de aceite que contiene. Si se
quiere que el cabello adquiera un aspecto
suelto y brillante, la avena y sus
derivados, junto al germen de trigo,
refuerzan sobremanera el tallo capilar.
No todo son
problemas menores. Existen también batallas
de más difícil victoria. Se trata de la
caspa, algo que puede convertirse en crónico
si no se atiende de la debida manera. Para
una solución idónea, la aquilea es
recomendada por gran número de
especialistas. Estimular el cuero cabelludo
es su misión y con ella, favorecer la
circulación sanguínea.
El lúpulo
también se aplica contra este mal y, además,
aporta brillo y volumen. Y como hay quien
somete al cabello a procesos, que aunque
aporten belleza, hacen sufrir a la
naturaleza del pelo, el cártamo es ideal
para los cabellos permanentados o teñidos.
Aporta elasticidad por ser rico en ácidos
grasos. También la jojoba revitaliza y
previene que las puntas se abran dando
aspecto quebradizo.
Hay que tener en
cuenta que el estilo de vida de la mujer de
hoy en día la somete a un estrés nuevo. Como
respuesta a ello, la caída del pelo es en
algunos casos inevitable. ¿Cómo repararlo?.
Los derivados de la arnica estimulan la
circulación de la sangre al igual que la
quina que aporta vitamina B6, favoreciendo
el crecimiento.
Pero en general,
y más allá de los problemas particulares, es
esencial mantener una dieta equilibrada.
Esto consiste en aportar pocos alimentos con
toxinas y por el contrario, dotar al
organismo de gran cantidad de nutrientes.
Eliminar el azúcar refinado, reducir el
consumo de grasas saturadas y optar por los
productos integrales, yogures, verduras
crudas o fruta, es una apuesta certera.
Hay épocas del
año en las que el cabello sufre más. Suelen
ser las de estaciones intermedias como el
verano y el otoño. En esta segunda se
produce un aumento de la caída por lo que es
importante dotarse de los nutrientes
necesarios con antelación para prevenir. En
verano, por el contrario, hace falta más que
esto. Es necesario usar filtros solares o
mascarillas protectoras. También existen
sprays indicados para pelos teñidos o con
mechas. Todo un mercado abierto por el bien
de este atributo tan preciado desde la
antigüedad